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viernes, 27 de marzo de 2020

CÓDIGO TEODOSIANO

EMPERADOR TEODOSIO II

El Código Teodosiano (Codex Theodosianus) es una compilación de las leyes vigentes en el Derecho Romano durante el Bajo Imperio. Este cuerpo legal era de carácter oficial ya que fue elaborado por iniciativa del Estado, más concretamente del Emperador que era el único legislador. Su redacción fue iniciada en 429 por orden de Teodosio II, bajo la dirección del Prefecto del Pretorio, Antíoco y promulgada en la parte oriental del imperio en 438 por el mismo Teodosio II. Un año después se promulgó en Occidente por orden del emperador Valentiniano III. Se estructura en 16 libros divididos en títulos dentro de los cuales aparecen las Constituciones Imperiales en orden cronológico. Los cinco primeros libros se refieren al derecho privado; el sexto, séptimo y octavo, al administrativo; el noveno al derecho penal; el décimo y undécimo al derecho fiscal; del duodécimo al decimoquinto, tratan del derecho comunal; y finalmente el decimosexto y último está dedicado al derecho canónico.
 
El Código está redactado en latín, la lengua oficial del Imperio. En su contenido predomina el derecho público sobre el privado y también aparecen normas orientadas a imponer la ortodoxia religiosa frente a las herejías, en especial la arriana profesada por muchos de los jefes bárbaros; por eso entre sus leyes el código contiene 65 decretos dirigidos contra los herejes.
 
El Código no tuvo una gran aplicación, particularmente en Oriente, y el Derecho romano fue reorganizado en el Corpus Iuris Civilis promulgado en época de Justiniano I. Fue publicado el 15 de febrero del año 438, y entró en vigor el 1 de enero del año siguiente. En el Imperio de Oriente, tuvo vigencia hasta Justiniano con la publicación del Codex Vetus, lo derogó el 17 de abril del 529. Sin embargo en Occidente, o en Italia frenó el paso a la introducción del derecho de Justiniano y en otros países de Europa Occidental duró mucho más, constituyó el núcleo principal de las leyes romanas de los reinos germánicos, como el visigodo Breviario de Alarico.
 
Reconocía plena validez a las Constituciones recogidas en el Código Hermogeniano, sino también de aquellas obras de la jurisprudencia que no estuvieran en oposición con las Constitutiones.Se trata de un código intermedio entre el Hermogeniano y el Gregoriano, es incompleto tanto para fines científicos como para prácticos, pero sin embargo fue idóneo para satisfacer con la ayuda de ambos códigos y obras de jurisprudencia clásica las necesidades de los tribunales.
 
Tiene algunos defectos como que el orden cronológico en los títulos no es perfectamente cronológico, hay muchas Constitutiones excluidas mientras que otras insignificantes fueron incluidas, lagunas de la tradición manuscrita.
 
Estos defectos son debido a que se trata de la primera tentativa.
 
El Código Teodosiano no es conocido bastante bien ya que no nos ha llegado un texto completo y solamente se conocen los dos Códigos precedentes del Código de Justiniano, algunas Constituciones imperiales y manuscritos. Se intentado la reconstrucción pero quedan siempre notables lagunas especialmente en los primeros libros.

miércoles, 25 de marzo de 2020

REINO MAURO ROMANO


El Reino Mauro Romano (en latín, Regnum Maurorum et Romanorum) fue un reino independiente cristiano bereber, centrado en la ciudad de Altava (cerca de la actual Ouled Mimoun), y que controlaba gran parte de la antigua provincia romana de Mauritania Cesariense, ubicada en el actual norte de Argelia. Surgió en el siglo V cuando se debilitó el control romano sobre la provincia y los recursos imperiales tuvieron que concentrarse en otros lugares, especialmente en la defensa de la península italiana ante las tribus germánicas invasoras.
Los gobernantes del Reino Mauro–Romano entraron varias veces en conflicto con los del vecino Reino vándalo establecido en la provincia romana de África después de su conquista por esta tribu germánica. El rey Masuna se alió con los ejércitos del Imperio romano de Oriente durante su reconquista del norte de África en la Guerra Vándala. Tras la victoria de los romanos orientales sobre los vándalos, el Reino Mauro–Romano mantendría su alianza con aquellos, ayudándolo en las guerras contra invasores bereberes de otras tribus y reinos, como el de los Aures.
Los lazos diplomáticos entre el Imperio romano de Oriente y el Reino Mauro–Romano se romperían con el tiempo. El rey Garmul invadió la prefectura pretoriana romana oriental de África en un intento por capturar sus territorios. Su derrota en el 578 condujo casi inmediatamente al colapso del Reino Mauro–Romano, que quedó fragmentado y parcialmente reincorporado al Imperio Romano oriental. Tras este hecho, fue sucedido por algunos estados sucesores bereberes romanizados más pequeños, como el Reino de Altava. Estos pequeños reinos durarían en el Magreb hasta la conquista de la región por el califato de los Omeyas en los siglos VII y VIII.
Los reinos de Mauritania y Numidia, fueron anexados por el Imperio Romano en el año 40 y se dividieron en dos provincias bajo el emperador Claudio: Mauritania Tingitana y Mauritania Cesariense, con la frontera de separación establecida en el río Muluya.
África del Norte no estaba tan bien defendida como las áreas fronterizas que soportaban ataques frecuentes tales como las que separaban al Imperio frente a Germania y Persia. Con todo, por su importancia económica, las provincias africanas fueron objeto de atención para garantizar su conservación. Para este fin, se construyeron estructuras defensivas a lo largo de sus fronteras, como el Fossatum Africae; una estructura defensiva lineal de 750 km de longitud compuesta por zanjas, muros de piedra y otras fortificaciones. Esta estructura mantendría su uso hasta la conquista vándala de la provincia de África. La frontera mauritana, por su parte, no estaba tan bien defendida y era conocida como el Limes Mauretaniae.


A medida que la autoridad romana dirigió su atención a otros lugares durante las desastrosas guerras civiles y desintegraciones de la crisis del siglo III, las tribus nómadas bereberes locales hostigaron los asentamientos y ocuparon algunas de las regiones fronterizas de Mauritania Tingitania y Mauritania Cesariense. Las incursiones fueron vistas como una amenaza tan grande que el emperador romano occidental, Maximiano, tuvo que involucrarse personalmente en el conflicto.



 Tres tribus bereberes: los bávares, los quinquegentiani y los fraxinenses formaron una confederación que se enfrentó a los romanos y aunque sufrieron una derrota contra un pequeño ejército levantado por el gobernador de Mauritania Cesariense en el año 289, no cesaron en sus ataques. Ya en 296, Maximiano formó un ejército compuesto de cohortes pretorianas, legionarios aquileyos, egipcios y danubianos, auxiliares galos y alamanes así como reclutas tracios. Estos avanzaron a través de Hispania ese otoño y tras defender esta parte contra las incursiones bereberes, cruzaron el estrecho de Gibraltar hacia la Mauritania Tingitana para proteger el área de los piratas francos.
Maximiano comenzó su ofensiva contra las tribus invasoras en marzo del 297 y las persiguió incluso más allá de las fronteras del Imperio, no contento solo con dejar que regresaran a sus países de origen en las montañas del Atlas, desde donde podrían continuar con la guerra. Aunque los bereberes eran expertos en la guerra de guerrillas y el terreno era desfavorable, Maximiano continuó su campaña en el territorio bereber. Cuando esta concluyó en el 298, los romanos habían obligado a las tribus a retirarse al Sahara, devastado tierras que los bereberes consideraban seguras y matado a tantos combatientes como habían podido. El 10 de marzo, el emperador pudo hacer una entrada triunfal en Cartago donde la población lo aclamó como redditor lucis aeternae (restaurador de la luz eterna).
En la segunda mitad del siglo V se produjo el colapso y la caída del Imperio Romano Occidental.8 Los gobernantes bereberes de los territorios interiores mantenían un cierto grado de cultura romana, incluidas las ciudades y asentamientos locales y a menudo reconocían nominalmente la soberanía de los emperadores romanos.
A medida que las incursiones bárbaras se hicieron más comunes, incluso en provincias previamente seguras como Italia, el ejército romano occidental se fue ocupando cada vez más en la defensa de los territorios en la parte europea del Imperio. Incluso la vital frontera del Rin tuvo que ser despojada de tropas para organizar una defensa contra un ejército visigodo que invadía Italia bajo Alarico. El debilitamiento consiguiente en las guarniciones fronterizas permitió que varias tribus, como los vándalos, alanos y suevos, cruzaran el Rin en el 406 e invadieran el territorio romano.
Al enfocarse su atención en otros lugares, la autoridad central comenzó a desaparecer en muchas de las provincias más distantes. En Mauritania, los líderes y tribus bereberes locales se habían integrado durante mucho tiempo en el sistema imperial como aliados, foederati y comandantes de la frontera y al debilitarse el control romano, establecieron sus propios reinos y comunidades en la región. La presencia de comunidades romanizadas a lo largo de las regiones fronterizas de las provincias significó que los jefes bereberes tenían cierta experiencia en el gobierno de las poblaciones compuestas de bereberes y romanos.



Tras el colapso del Imperio Romano de Occidente, el Reino Mauro–Romano se convertiría en un reino bárbaro de pleno derecho, no muy diferente a los que surgieron en otras partes del antiguo Imperio. Aunque la mayoría de los otros reinos bárbaros, como los visigodos y vándalos, estaban totalmente dentro de las fronteras del antiguo Imperio Romano, el Mauro–Romano se extendió más allá de la teórica frontera imperial abarcando, también, territorios bereberes nunca controlados por los romanos.
Según el historiador romano oriental, Procopio, los bereberes solo comenzaron a expandir y consolidar verdaderamente su poder tras la muerte —en el 477— del poderoso rey vándalo Genserico, después de lo cual obtuvieron muchas victorias contra el Reino vándalo y establecieron un control más o menos completo sobre la antigua provincia de Mauritania. Igualmente, los moros bajo el control vándalo se sublevaron contra su sucesor, Hunerico, después de que este intentase convertirlos al cristianismo arriano y castigase duramente a quienes no se convirtieron. 



En las montañas de Aurés, esto condujo a la fundación del «Reino de los Aures» que consolidó su independencia en el momento de la muerte de Hunerico, en el año 484, y que nunca volvería a estar bajo el control vándalo. Bajo el gobierno de los sucesores de Hunerico: Guntamundo y Trasamundo, también fueron habituales las guerras entre los bereberes y los vándalos. De hecho, durante el reinado de Trasamundo, los vándalos sufrieron una desastrosa derrota a manos de Cabaon, un rey bereber que gobernaba la ciudad de Trípoli, quien destruyó casi por completo un ejército vándalo que había sido enviado para subyugar la ciudad.
Uno de los gobernantes bereberes de Mauritania, Masuna, adoptó el título de Rex gentium Maurorum et Romanorum, (rey de los pueblos moro y romano). Masuna es conocido solo por una inscripción fechada en el año 508 que se ha encontrado en una fortificación en Altava. Se sabe de él que controlaba esta ciudad —considerada la capital debido a su prominencia con los reyes posteriores— y al menos otras dos: Castra Severiana y Safar, ya que se menciona a los funcionarios que nombró allí. Al ser la sede de una diócesis eclesiástica (la diócesis de Castra Severiana, un antiguo obispado que floreció durante la Baja Edad Media), el control de Castra Severiana tuvo que haber tenido una gran importancia. Esta inscripción dice:

Pro sal (ute) et incol (umitate) reg (es) Masunae gent (ium) Maur (orum) et Romanor (um) castrum edific (atum) a Masgivini pref (ecto) de Safar. Iidir proc (uratore) castra Severian (a) quem Masuna Altava posuit, y Maxim (us) pr (ocurrator) Alt (ava) prefec (it). P (ositum) p (rovinciae) CCCCLXVIIII.

(Los tres funcionarios nombrados son Masgiven (prefecto de Safar), Lidir (procurador de Castra Severiana) y Maximus (procurador de Altava). La fecha, 469, es la fecha de fundación provincial y correspondería al año 508 de nuestra era.
Los centros administrativos centrales del reino estaban ubicados donde se unían los territorios de dos poblaciones distintas: la romana asentada cerca de la costa y las tribus mauríes (moros o bereberes) situadas alrededor y más allá de la antigua frontera romana. La población en las ciudades romanas estaba sujeta a una administración formal y organizada encabezada por funcionarios designados, como los nombrados por el rey Masuna. El personal militar, por su parte, se nutrió de las tribus bereberes sobre las cuales se mantuvo el control mediante individuos clave, como los líderes tribales, otorgándoles honores y propiedades.



En la medida que el Reino Mauro–Romano adoptó la organización militar, religiosa y sociocultural del Imperio Romano, continuó estando plenamente dentro del mundo latino occidental. La estructura administrativa y los títulos utilizados por los gobernantes del reino sugieren una cierta identidad política romanizada en la región. Esta identidad política romana fue, también, mantenida por otros reinos bereberes más pequeños surgidos en la región, como en el «Reino de los Aures», donde su rey Masties reclamó el título de Imperator durante su gobierno alrededor del año 516, aduciendo que había mantenido la confianza de sus súbditos, tanto bereberes como romanos.
Los registros romanos orientales que informan sobre el Reino vándalo, a menudo se refieren a él indicando que estaba formado por tres pueblos distintos: vándalos, alanos y moros. Aunque también algunos bereberes habían ayudado a los vándalos en su conquista de África, su expansión se realizó, la mayoría de las veces, a costa de los territorios vándalos. De hecho, un rey bereber identificado por Procopio como "Massonas" (considerado, habitualmente, como la misma persona que Masuna) se alió con las fuerzas del Imperio Romano de Oriente en el año 535 en su conquista del Reino vándalo. 



Cuando el ejército comandado por Belisario llegó al norte de África para restaurar el gobierno romano sobre la región, los gobernantes locales bereberes se sometieron voluntariamente al gobierno imperial pidiendo solo, a cambio, los símbolos de sus magistraturas: una corona de plata, un bastón de plata dorada, una túnica y botas doradas. Con todo, entre estos reyes clientes, la mayoría demostraría ser recalcitrante a la hora de seguir los dictados imperiales. Los gobernantes que no se situaban junto a los territorios imperiales actuaban con distintos grados de independencia aunque, nominalmente, fuesen sujetos imperiales. Con el fin de mantener su fidelidad, también, el trato con ellos tuvo un mayor nivel de cortesía que con los que limitaban directamente con el Imperio.
Gelimer, el último rey vándalo, intentó reclutar a los reinos bereberes para luchar por él, pero muy pocas tropas bereberes combatieron de su lado frente los romanos orientales. Aunque los vándalos también habían otorgado a los reyes bereberes símbolos de sus magistraturas similares a los proporcionados por los romanos, los reyes bereberes no consideraron que tuvieran ese poder de manera efectiva. Durante la guerra, la mayoría de los gobernantes bereberes prefirieron no entrar en conflicto para evitar luchar por el bando perdedor.
Tras la reconquista romana oriental del Reino vándalo, los gobernadores locales comenzaron a experimentar problemas con las tribus bereberes locales. La provincia de Bizacena fue invadida y la guarnición local derrotada, falleciendo sus comandantes Gainas y Rufinus. El recién nombrado prefecto pretoriano de África, Salomón, emprendió varias campañas contra estas tribus liderando un ejército de aproximadamente 18 000 hombres en Bizacena. Consiguió derrotarlos y regresar a Cartago, aunque los bereberes volverían a levantarse y invadirían de nuevo Bizacena. Salomón los derrotó una vez más, esta vez de manera decisiva y dispersando sus ejércitos. Los soldados bereberes supervivientes se retiraron a Numidia, donde unieron fuerzas con Labdas, el rey de los Aures.
Masuna, aliado con el Imperio de Oriente junto a otro rey bereber, Ortaias (gobernante de un reino en la antigua provincia de Mauritania Sitifensis), aconsejaron a Salomón que persiguiese a los bereberes enemigos hasta Numidia y así lo hizo el general. Sin embargo, Salomón no se enfrentó a Labdas en batalla abierta desconfiando de la lealtad de sus aliados y en su lugar, construyó una serie de puestos fortificados a lo largo de las carreteras que unían a Bizacena con Numidia.
Masuna murió alrededor del año 535 y fue sucedido como rey por Mastigas (también conocido como Mastinas). Procopio afirma que Mastigas era un gobernante totalmente independiente que gobernaba casi toda la antigua provincia de Mauritania Cesariense, excepto la antigua capital provincial, Cesarea, que había estado bajo el control de los vándalos y que permanecía en manos de los romanos orientales durante su época. Los gobernantes del Reino Mauro–Romano y otros reinos bereberes continuaron considerándose como súbditos del emperador romano oriental en Constantinopla, incluso cuando estaban en guerra con él o participaban en incursiones dentro del territorio imperial. En este sentido, la mayoría de los gobernantes bereberes utilizaban títulos como Dux o Rex.
El último rey registrado fue Garmul (también conocido como Garmules) quién combatió contra el gobierno romano oriental en África. A fines de la década de 560, lanzó varias incursiones en territorio romano y aunque, no tomó ninguna ciudad importante, tres generales sucesivos: el prefecto pretoriano Teodoro (en 570) y los dos Magister militum Teoctisto (en 570) y Amabilis (en 571), fueron muertos por las fuerzas de Garmul según registró el historiador visigodo Juan de Biclaro. Sus actividades, especialmente cuando coincidieron con simultáneos ataques visigodos en la provincia de Spania, presentaron una clara amenaza para las autoridades de la provincia. Garmul no era el líder de una mera tribu seminómada, sino de un reino bárbaro de pleno derecho, con un ejército permanente.



 De este modo, el nuevo emperador romano del este, Tiberio II Constantino, nombró a Tomás como prefecto pretoriano de África, y el capacitado general Genadio fue nombrado Magister militum con el objetivo claro de reducir el Reino de Garmul. Los preparativos fueron largos y cuidadosos pero la campaña en sí, lanzada en 577–78, fue breve y efectiva. Con Genadio utilizando tácticas de terror contra los súbditos de Garmul, este acabó derrotado y muerto en el 578. Tras su muerte, el Reino Mauro–Romano se derrumbó y el Imperio romano Oriental pudo anexarse parte de su territorio, en particular el corredor costero de las antiguas provincias de Mauritania Tingitania y Mauritania Cesariense.
Tras la desaparición del Reino Mauro–Romano surgieron varios pequeños reinos romano-bereberes: Altava, Ouarsenis y Hodna que convivieron con los que existían más al este: Aurés, Nemencha, Capsus, Dorsales y Cabaon.
Altava siguió siendo la capital de un reino bereber romanizado: el Reino de Altava que era mucho más pequeño en tamaño que el reino que habían gobernado Masuna y Garmul. A finales del siglo V y principios del siglo VI, el cristianismo se convirtió en la religión dominante en este reino bereber, aunque con influencias sincréticas provenientes de su religión tradicional. También, se construyó una nueva iglesia en la capital. Altava y los otros reinos sucesores del Mauro–Romano, los reinos de Ouarsenis y Hodna, consiguieron prosperar económicamente y en ellos se construyeron varias iglesias y fortificaciones. Aunque la prefectura pretoriana romana oriental de África y el último exarcado de África verían algunas rebeliones bereberes más, estas fueron reprimidas y muchas de las tribus bereberes fueron aceptadas como foederati, tal y como lo habían sido en el pasado.
El último rey bereber romanizado conocido que gobernó desde Altava fue Kusaila. Murió en el año 690 luchando contra la conquista musulmana del Magreb. También fue líder de la tribu Auraba de los bereberes y posiblemente el jefe cristiano de la confederación de los Sanhaya. Es conocido por haber liderado una resistencia efectiva contra la conquista del Magreb por parte del Califato Omeya en la década de 680. 




En 683 el general Uqba ibn Nafi fue emboscado y muerto en la batalla de Vescera cerca de Biskra por Kusaila, quien obligó a todos los árabes a evacuar a su recién fundada Cairuán y retirarse a Cirenaica. Pero en el año 688, un ejército de refuerzo enviado por el Califa Abd al-Malik ibn Marwan llegó al mando de Zuhair ibn Kays. Kusaila, apoyado por tropas romanas orientales, se enfrentó a él en el 690 en la batalla de Mamma. Ampliamente superados en número, los Auraba y los romanos fueron derrotados y Kusaila ejecutado.

Con la muerte de Kusaila, la antorcha de la resistencia pasó a la tribu Jerawa, asentada en las montañas Aurés. Sus tropas cristianas bereberes, tras su muerte, lucharon bajo Kahina, que gobernaba el Reino de los Aures y fue el último gobernante de los bereberes romanizados.


domingo, 22 de marzo de 2020

PROCOPIO DE CESÁREA RELATA LA INCAPACIDAD DEL EMPERADOR HONORIO



Se cuenta que entonces en Rávena uno de sus eunucos, evidentemente un cuidador de aves, le comunicó al emperador Honorio que Roma había perecido. Y éste, a voz en grito, exclamó: «¡Y, sin embargo, hace un momento que ha comido de mi mano!». El caso es que él tenía un gallo de gran tamaño cuyo nombre era Roma. El eunuco, comprendiendo el significado de sus palabras, le aclaró que era la ciudad de Roma la que había perecido a manos de Alarico, y el emperador, sintiéndose aliviado, le atajó diciendo: «Pero yo, amigo mío, pensaba que era mi gallo Roma el que había muerto». A tal grado de estupidez, según dicen, había llegado este emperador.




domingo, 2 de febrero de 2020

RADAGAISO


 

Radagaisoa (¿?-Fiésole, 23 de agosto de 406) fue un jefe godo pagano que en el año 406 dirigió una invasión contra el Imperio romano de Occidente. Su ejército, que constaba de unos 20 000 guerreros, consiguió cruzar los Alpes y sitiar Florencia, pero tras la llegada de las tropas romanas dirigidas por Estilicón fue derrotado y Radagaiso ejecutado al intentar huir.
 
El ataque de Radagaiso fue una de las importantes incursiones que tuvo que afrontar el Imperio romano a principios del siglo v cuya manifestación más importante fue el saqueo de Roma por Alarico en 410, después del periodo de relativa tranquilidad que siguió al cruce del Danubio por tribus godas el año 376 y la batalla de Adrianópolis del año 378. Pocos meses después, el 31 de diciembre de 406, un ejército combinado de alanos, suevos y vándalos cruzó el Rin hacia el interior de la Galia.
 
Según afirma la Chronica Gallica del año 452, el ejército de Radagaiso estaba dividido en tres unidades independientes, dirigida cada una por su propio jefe. La breve noticia ha provocado diferentes interpretaciones y así, siguiendo alguna de las conjeturas propuestas, habrían estado aliados con el jefe godo un grupo de vándalos y alanos que se habían enfrentado a los romanos en Recia en 401. Después de la derrota, se habrían reagrupado de nuevo en el norte y serían los mismos que cruzaron el Rin a finales de ese año.
 
Posteriormente, en 408 Uldino, un caudillo huno hasta entonces fiel a Roma, se alió con los esciros, atravesó el Danubio y conquisto el campamento de Marte. También los burgundios se estaban desplazando y, desde sus asentamientos al otro lado de la frontera, empezaron a penetrar en zonas pertenecientes a la provincia romana de Germania Inferior. Es una cuestión controvertida si el conjunto de este movimiento de pueblos estuvo provocado de nuevo por los hunos que, según esta teoría, estarían desplazando la base de sus operaciones, situada probablemente en las estepas del Volga todavía a finales del siglo IV, más hacia el oeste.
 
Todas las fuentes antiguas coinciden en que Radagaiso, al que a veces tratan de «rey de los godos», comandaba un contingente godo con la única excepción de Zósimo, que lo describe como una mezcla de celtas y germanos, aunque probablemente confunde el episodio con la invasión de la Galia por el ejército de alanos, suevos y vándalos. Algunos investigadores modernos han propuesto una identificación más precisa de Radagaiso como ostrogodo o greutungo. Un indicio lo podría proporcionar el hecho de que Orosio afirme que sus seguidores eran paganos, cuando los godos occidentales, los visigodos ya se habían convertido al cristianismo, aunque el argumento no es concluyente porque la conversión de estos últimos no fue total, especialmente en el caso de aquellos que permanecieron al norte del Danubio.
 
El grupo de Radagaiso lo componían no solo combatientes sino que era seguido por toda una población que incluía a mujeres y a niños. Focio, en su Biblioteca y siguiendo a Olimpiodoro (frag. 9) dice que lo acompañaban unos doce mil nobles, Agustín cifra el número de sus seguidores en más de cien mil (La ciudad de Dios, 5.23), según Orosio eran doscientos mil (Hist. Pag., 7.33.4) y Zósimo llega hasta los cuatrocientos mil (Nueva historia, 5.26), aunque ninguna de estas cifras parece creíble. Si se tiene en cuenta que tras la derrota se incorporaron al ejército romano doce mil de sus soldados además de un número considerable que fueron vendidos como esclavos, según las proporciones habituales de no combatientes para este tipo contingentes el ejército godo debía estar compuesto de más de veinte mil hombres para una población total de unas cien mil personas.
 
 Radagaisio inició su marcha en 405, partiendo probablemente de algún punto de la llanura húngara y atravesó, según sugieren los hallazgos numismáticos, el área comprendida entre el este del Nórico y Panonia Superior para después cruzar los Alpes precedido de un gran número de refugiados que huían ante el avance de sus tropas. Los godos entraron en Italia a través de la ruta de Aquilea y, una vez llegados al valle del Po, encontraron escasa oposición y pudieron moverse y abastecerse por el norte durante quizás más de medio año hasta que finalmente Radagaisio avanzó hasta Florencia, ciudad a la que puso sitio y estaba a punto de rendir en el momento de la llegada del ejército romano.
 
 Ante la grave amenaza que representaba Radagaiso, Estilicón, general romano de origen parcialmente vándalo que era en aquellos momentos el gobernante de facto del Imperio romano de Occidente, se vio obligado a reunir un gran ejército y, en abril de 406, un decreto del emperador Honorio llamaba al reclutamiento de voluntarios al tiempo que se concentraban en Ticinum (Pavía) treinta regimientos (numerari), con un total aproximado de quince mil hombres,6 reforzados por los godos y las unidades auxiliares alanas comandadas por Saro, además de las de los hunos de su entonces aliado Uldino
Aunque el tiempo que tardó Estilicón en formar su ejército sea probablemente la explicación del largo periodo en que Radagaiso tuvo libertad de acción, su llegada cambió rápidamente la situación y los godos tuvieron que levantar el sitio y retirarse a los montes en torno a Fiesole, donde se vieron a su vez bloqueados. El relato de Olimpiodoro parece también sugerir, si es que no se trató de su reclutamiento posterior, que Estilicón consiguió persuadir a algunos jefes godos para que cambiasen de bando. Finalmente Radagaiso trató de escapar,pero tras su captura fue ejecutado el 23 de agosto de 406.
 
Entre los seguidores supervivientes de Radagaiso, unos doce mil de sus guerreros acabaron incorporándose al ejército romano mientras que el resto fueron vendidos como esclavos en un número tal que el mercado se vio desbordado, hasta tal punto que el precio de cada uno bajó hasta los dos sueldos de oro, el nivel del peor ganado.
 
Esos soldados godos tuvieron un papel muy importante en los acontecimientos subsiguientes, ya que fueron principalmente ellos los que se rebelaron en Ticinum contra Honorio el 13 de agosto de 408, cuando el emperador pretendió enviarlos a luchar contra el usurpador Constantino III, motín que terminó precipitando la ejecución del mismo Estilicón el 22 de agosto. A su vez, la caída de Estilicón trajo consigo el comienzo de una política fuertemente antigoda, promocionada por el principal instigador de su caída, Olimpio. Se organizaron matanzas de los soldados godos previamente incorporados y sus familias fueron asesinadas en masa, lo que tuvo como consecuencia que los restantes se unieran al bando de Alarico, al igual que lo hicieron gran número de esclavos, muchos probablemente también provenientes del contingente de Radagaiso, cuando en 409 el rey godo estaba acampado en las proximidades de Roma. Los godos de Alarico que asaltaron Roma el año 410, y que terminaron transformándose en el pueblo conocido como visigodos, fueron realmente el resultado de una amalgama que unió a los tervingios y greutungos que cruzaron el Danubio el año 376 con los seguidores de Radagaiso llegados a Italia en 405-406.

 
Una importante fuente de la Antigüedad para el conocimiento de la historia de Radagaiso y de la crisis que condujo al saqueo de Roma del año 410 es Olimpiodoro de Tebas, un historiador y diplomático nacido en Egipto que escribió una obra que cubría el periodo entre los años 407 y 425. Aunque el libro de Olimpiodoro se ha perdido, se conserva un extracto gracias al resumen que de él hizo el erudito bizantino Focio en su Biblioteca. Gracias a su labor como embajador Olimpiodoro realizó múltiples viajes, entre ellos una misión ante los hunos como enviado de Constantinopla en los años 412 y 413, y estaba particularmente bien informado.
Otros dos historiadores se ocuparon de este periodo y ambos se basaron en parte en Olimpiodoro, aunque de forma no del todo rigurosa y malinterpretaron algunos de sus datos: Sozomeno en el siglo V y Zósimo en el siglo VI. Se encuentran también datos sobre Radagaiso en otras obras casi contemporáneas como Historias contra los paganos, de Paulo Orosio, en La ciudad de Dios de Agustín de Hipona, y en los anales algo más tardíos de la Chronica Gallica del año 452.