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sábado, 29 de agosto de 2020

HOSPITALIDAD DEL CICLOPE



Toma, Ciclope, bebe vino, ya que comiste carne humana, a fin de que sepas qué bebida se guardaba en nuestro buque. Te lo traía para ofrecer una libación en el caso de que te apiadases de mi y me enviaras a mi casa, pero tú te enfureces de intolerable modo. ¡Cruel! ¿Cómo vendrá en lo sucesivo ninguno de los muchos hombres que existen, si no te portas como debieras?. Así le dije. Tomó el vino y bebióselo. Y gustóle tanto el dulce licor que me pidió más: Dame de buen grado más vino y hazme saber inmediatamente tu nombre para que te ofrezca un don hospitalario con el cual huelgues. Pues también a los Ciclopes la fértil tierra les produce vino en gruesos racimos, que crecen con la lluvia enviada por Zeus; mas esto se compone de ambrosía y néctar. Así habló, y volví a servirle el negro vino: tres veces se lo presenté y tres veces bebió incautamente. Y cuando los vapores del vino envolvieron la mente del Ciclope, díjele con suaves palabras: ¡Ciclope!. Preguntas cual es mi nombre ilustre y voy a decírtelo pero dame el presente de hospitalidad que me has prometido. Mi nombre es Nadie; y Nadie me llaman mi madre, mi padre y mis compañeros todos. Así le hablé; y enseguida me respondió con ánimo cruel: A Nadie me lo comeré al último, después de sus compañeros, y a todos los demás antes que a él: tal será el don hospitalario que te ofrezca.

( Homero en "La Odisea" )







lunes, 24 de agosto de 2020

HÉRCULES ENTRE EL VICIO Y LA VIRTUD, POR PRÓDICO DE CEOS ( TRANSMITIDO POR JENOFONTE)


(  EN LAS ILUSTRACIONES, ESCENAS DE LA PELÍCULA "HÉRCULES EN NUEVA YORK", INTERPRETADA POR ARNOLD SCHWARZENEGGER )



En un tratado sobre Hércules ya publicado, el sabio Pródico se ocupa además de la virtud. Siguen sus palabras como aproximadamente las recuerdo. Se dice que Hércules, a penas salido de la infancia y entrado en la pubertad, se estaba quieto, indeciso sobre el camino a elegir.


 

Es la edad en la que los jóvenes, no dependiendo ya más que de ellos mismos, muestran el camino que tomará su vida, el de la virtud o el del vicio. Salieron entonces a su encuentro dos mujeres adultas. Una de ella, grata a la vista, libre en su forma de ser, ataviada decentemente, de mirada recatada, de gestos modestos y vestida de blanco. La otra, descubriendo el cuerpo de delicada piel, estaba tan acicalada de afeites que se veía más blanca y rosada de lo que era. Su bien erguida actitud aumentaba su natural altura: de mirada audaz, y ataviada para destacar su juventud en flor. Se observaba a sí misma siempre, atenta por ver si atraía las miradas ajenas, frecuentemente inclinada complacida ante su propia sombra.



Habiéndose ambas acercado a Hércules, la primera se le aproximó, pero la otra, deseosa de ser la primera, corrió hacia el joven y le habló en estos términos:



"Te veo, Hércules, indeciso del camino a tomar en la vida. Si haces de mi tu amiga, te conduciré por el camino más agradable y más cómodo, y nunca te faltará placer alguno, ni tu vida conocerá ninguna dificultad. En primer lugar, en vez de atender a la guerra y los negocios, no te ocuparás sino de elegir los manjares y los vinos que te resulten más agradables, de escoger los medios que más contribuyan al deleite de tus ojos, tus oídos, tu olfato y tu tacto, de escoger los muchachitos cuya relación te encante más, el lecho que sea más blando para tus sueños, en fin todos los medios para alcanzar una felicidad sin sombras. Si te inquietara la necesidad del dinero indispensable para hacer frente a estos gastos, no temas que hayas de lograrlo al precio de fatigas y dolores del cuerpo y del alma; antes, gozarás del fruto de los trabajos de otros, no privándote de nada de lo que pudieras sacar provecho. Gracias a mis relaciones, te conseguiré que puedas fácilmente obtener ventajas de todo tipo".


Hércules entonces le dijo: "Mujer, ¿cómo te llamas?". Y ella dijo: "Mis amigos me llaman Felicidad, pero mis enemigos, para denigrarme, me llaman Vicio".




En el ínterin, se acercó la otra y le dijo:

"Vengo a ti, Hércules, informada ya sobre tus padres y de cómo eres, pues te he instruido desde que naciste. Así tengo esperanzas de que elegirás el camino que conduce a mi, que cumplirás la gran obra de las bellas y nobles acciones, y que me harás resplandecer ante los ojos de todos a fin de que, por los beneficios que otorgo, más me estimen y más me consideran. No te engañaré con que te inicies por el camino del placer, sino que, en cumplimiento de la ley impuesta por los dioses, te descubriré con toda verdad todas las cosas tal cual son. De lo que hay de bueno y bello, nada han acordado los dioses a los hombres sin esfuerzo y sin dedicación. En primer lugar, si quieres que los dioses te sean favorables, comienza por honrarlos. Si quieres que tus amigos te estimen, no les mezquines tus favores. Si deseas honra en la ciudad, séle útil. Si pretendes que toda la Hélade admire tu virtud, esfuérzate por ser bienvenido en ella. Si quieres que la tierra te de frutos en abundancia, cultívala. Si te propones enriquecerte en haciendas, cuida del ganado. Si buscas engrandecerte en la guerra, y quieres liberar a tus amigos y someter a tus enemigos, te conviene aprender el arte de la guerra de boca de los que saben, y buscar en la práctica cómo se hace la guerra. En fin, si quieres ser un hombre fuerte, es necesario que habitúes tu cuerpo a obedecer al espíritu, y entrenarlo con ejercicios a soportar el sudor de tu frente.




Entonces el Vicio retomando el diálogo le replicó, según Pródico:

"¿No ves, Hércules, cuán penoso y demorado es el camino a la felicidad por el que esta mujer quiere llevarte?. Yo te conduciré a la felicidad por un camino fácil y breve".




Y la Virtud le replicó:

"¡Miserable!. ¿Qué alegría puedes prometes cuando no propones ninguno de los medios que puede conducir a ella?. Ni siquiera esperas que nazca el deseo de las cosas buenas; antes de que aparezca, lo satisfaces por entero; haces comer antes del hambre, beber antes de la sed. Para manjares delicados, traes cocineros, para deliciosos vinos, los compras nuevos a alto precio, y, en pleno verano, corres sin resuello por todas partes en busca de la helada nieve; para reposar blandamente, no sólo necesitas suaves frazadas, sino también lechos profundos. No buscas el reposo al acostarte, porque en realidad no has tenido nada que hacer. Antes de sentirlo, excitas por todos los medios el deseo de amor, y para ello no te privas de hacer uso de hembras y de varones. Enseñas a tus pupilos a gozar toda la noche del amor, y a dormir en las preciosas horas del día. Aunque eres una diosa inmortal, los demás dioses se alejan de ti, y los hombres honestos de tildan de infame. Lo que a todos nos resulta lo más agradable de oír, que los demás nos elogien, tú nunca lo has sentido; y lo que es más placentero de ver, tú nunca lo has visto: jamás has podido contemplar una digna obra producto de tus manos. ¿Quién puede confiar en ti?. ¿Quién te socorrería en tus necesidades?. ¿Quién osaría cortejarte, si tus cortesanos, en su juventud son débiles, y en la vejez desvarían y pierden la sensatez?. Estos adolescentes, en la flor de la edad, han sido educados sin conocer el esfuerzo; debilitados llegan con sufrimiento a la vejez; avergonzados de sí mismos, abrumados por la conciencia de lo que hubieran debido hacer, su juventud vuela de placer en placer, y su vejez no se ocupa de otra cosa que de apartar las molestias de la edad. Yo soy la que aconseja a los dioses y a las gentes de bien; ninguna hazaña de dioses o de hombres sería posible sin mi apoyo. Soy la más honrada entre los dioses y entre los hombres buenos de válidos elogios. Soy estimada socia de artesanos y artistas, fiel guardiana del hogar para los padres, auxiliar bienvenida de los servidores, buena colaboradora en el ejercicio de la paz, sólida aliada en las fatigas de la guerra, la mejor compañera de la amistad. Mis amigoss gozan de paz, y del agradable placer del comer y beber, pues saben abstenerse de ellos hasta que les viene el apetito. Más dulce les es el sueño que a los ociosos que no se han fatigado; y no les molesta interrumpir el sueño, ni descuidan, por seguir durmiendo, sus obligaciones. Los jóvenes disfrutan de los elogios de los mayores, y los ancianos se complacen de las muestras de respeto de los jóvenes, y se recuerdan con satisfacción de su vida pasada, y aún al presente gozan del encanto de sus acciones. Gracias a mí, estos virtuosos son amados de los dioses, estimados de sus amigos, considerados por sus compatriotas. Y finalmente, llegada la hora fatal de la muerte, no bajan a la tumba olvidados y sin honor, sino que celebrados en himnos vive su memoria en los siglos futuros. ¡Oh Hércules, hijo de padres excelentes! Tal es la vida por la cual, tomándote todo el trabajo necesario, te será concedido alcanzar la felicidad suprema".



Pródico prosiguió en estos términos el relato de la educación de Hércules por la Virtud, bien que sabía también adornar sus palabras con expresiones más excelentes que las mías.


jueves, 16 de abril de 2020

OLIMPO, MORADA DE LOS DIOSES



Atenea se marchó al Olimpo, donde dicen que está la morada siempre segura de los dioses, pues lo es azotada por los vientos, ni mojadas por las lluvias, ni tampoco la cubre la nieve. Permanece siempre un cielo sin nubes y una resplandeciente claridad la envuelve. Allí se divierten durante todo el día los felices dioses.


( Homero en "La Odisea" )








domingo, 12 de abril de 2020

ODISEO Y LAS MUSAS



Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el Ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria. Mas ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras. ¡Insensatos!.  Comiéronse las vacas de Helios, hijo de Hiperión; el cual no permitió que les llegara el día del regreso. ¡Oh diosa, hija de Zeus!, cuéntanos aunque no sea más que una parte de tales cosas. Ya en aquel tiempo los que habían podido escapar de una muerte horrorosa estaban en sus hogares, salvos de los peligros de la guerra y del mar; y solamente Odiseo, que tan gran necesidad sentía de restituirse a su patria y ver a su consorte, hallábase detenido en hueca gruta por Calipso, la ninfa veneranda, la divina entre las deidades, que anhelaba tomarlo por esposo. Con el transcurso de los años llegó por fin la época en que los dioses habían decretado que volviese a su patria, a Ítaca, aunque no por eso debía poner fin a sus trabajos, ni siquiera después de juntarse con los suyos. Y todos los dioses le compadecían, a excepción de Poseidón, que permaneció constantemente irritado contra el divinal Odiseo hasta que el héroe no arribó a su tierra.

( Homero en "La Odisea" )




miércoles, 8 de abril de 2020

PENÉLOPE TEJIENDO Y DESTEJIENDO



¡Telémaco altilocuo, incapaz de moderar tus ímpetus!. ¿Qué has dicho para ultrajarnos?. Tú deseas cubrirnos de baldón. Mas la culpa no la tienen los aqueos que pretenden a tu madre, sino ella que sabe proceder con gran astucia. Tres años van con éste, y pronto llegará el cuarto, que contrista el ánimo que los argivos tienen en su pecho. A todos les da esperanzas, y a cada uno en particular le hace promesas y le envía mensajes: pero son muy diferentes los pensamientos que en su inteligencia revuelve. Y aun discurrió su espíritu este otro engaño: se puso a tejer en palacio una gran tela sutil e interminable y a la hora nos habló de esta guisa. ¡Jóvenes, pretendientes míos!. ¿Ya que ha muerto el divinal Odiseo, aguardad, para instar mis bodas, que acabe este lienzo (no sea que se me pierdan inútilmente los hilos), a fin de que tenga sudario el héroe de Laertes cuando le sorprenda la Moira de la aterradora muerte. ¡No se me vaya a indignar alguna de las aqueas del pueblo, si ve enterrar sin mortaja a un hombre que ha poseído tantos bienes!. Así dijo, y nuestro ánimo generoso se dejó persuadir. Desde aquel instante pasaba el día labrando la gran tela, y por la noche, tan luego como se alumbraba con las antorchas, deshacía lo tejido. De esta suerte logró ocultar el engaño y que sus palabras fueran creídas por los aqueos durante un trienio; mas, así que vino el cuarto año y volvieron a sucederse las estaciones, nos lo revelo una de las mujeres, que conocía muy bien lo que pasaba, y sorprendímosla cuando destejía la espléndida tela. Así fue como, mal de su grado, se vio en la necesidad de acabarla. Oye, pues, lo que te responden los pretendientes, para que lo alcance tu ingenio y lo sepan también los aqueos todos. Haz que tu madre vuelva a su casa, y ordénale que tome por esposo a quien su padre le aconseje y a ella le plazca.

( Homero en "La Odisea" )






domingo, 29 de marzo de 2020

DIOSES DEL OLIMPO DECIDEN EL DESTINO DE LA GUERRA DE TROYA



Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves -cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles. ¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que pelearan?. El hijo de Leto y de Zeus. Airado con el rey, suscitó en el ejército maligna peste, y los hombres perecían por el ultraje que el Atrida infiriera al sacerdote Crises. Éste, deseando redimir a su hija, se había presentado en las veleras naves aqueas con un inmenso rescate y las ínfulas de Apolo, el que hiere de lejos, que pendían de áureo cetro, en la mano; y a todos los aqueos, y particularmente a los dos Atridas, caudillos de pueblos, así les suplicaba: - ¡Atridas y demás aqueos de hermosas grebas!. Los dioses, que poseen olímpicos palacios, os permitan destruir la ciudad de Príamo y regresar felizmente a la patria!. Poned en libertad a mi hija y recibid el rescate, venerando al hijo de Zeus, a Apolo, el que hiere de lejos. Todos los aqueos aprobaron a voces que se respetara al sacerdote y se admitiera el espléndido rescate; mas el Atrida Agamenón, a quien no plugo el acuerdo, le despidió de mal modo y con altaneras voces: - No dé yo contigo, anciano, cerca de las cóncavas naves, ya porque ahora demores tu partida, ya porque vuelvas luego, pues quizás no te valgan el cetro y las ínfulas del dios. A aquélla no la soltaré; antes le sobrevendrá la vejez en mi casa, en Argos, lejos de su patria, trabajando en el telar y aderezando mi lecho. Pero vete; no me irrites, para que puedas irte más sano y salvo. Así dijo. El anciano sintió temor y obedeció el mandato. Fuese en silencio por la orilla del estruendoso mar; y, mientras se alejaba, dirigía muchos ruegos al soberano Apolo, a quien parió Leto, la de hermosa cabellera: - ¡Óyeme, tú que llevas arco de plata, proteges a Crisa y a la divina Cila, a imperas en Ténedos poderosamente!. ¡Oh Esminteo!. Si alguna vez adorné tu gracioso templo o quemé en tu honor pingües muslos de toros o de cabras, cúmpleme este voto: ¡Paguen los dánaos mis lágrimas con tus flechas!".

( Homero en "La Iliada" )














domingo, 1 de marzo de 2020

LEYENDA DEL MINOTAURO



Tras perder la ciudad de Atenas una guerra contra el rey Minos, se le impuso como tributo el envío, cada nueve años, de siete doncellas y siete donceles en la flor de la vida, destinados a ser devorados por el Minotauro. Cuando debía cumplirse por tercera vez tan humillante obligación, el príncipe ateniense Teseo, con el consentimiento, aunque de mal grado, de su padre el rey Egeo, se hizo designar como uno de los siete jóvenes, con el propósito de dar muerte al Minotauro, acabar así con el periódico sacrificio y liberar a los atenienses de la tiranía de Minos.

 

 Ariadna, hija de Minos y de Pasífae, se enamoró de él y le enseñó el sencillo ardid de ir desenrollando un hilo a medida que avanzara por el laberinto para poder salir más tarde. Teseo mató al Minotauro, volvió siguiendo el hilo hasta Ariadna y huyó con ella de Creta.

 

Esta leyenda contiene, al lado de sus elementos fabulosos, una base verídica.​ El nombre personal del legendario rey se derivó del título que usaban los soberanos cretenses, apareciendo Minos como la personificación de todos lo "minos" de Creta. El Minotauro es una reminiscencia del culto que se rendía al toro como encarnación de la divinidad. La idea del laberinto hace recordar la complicada construcción de los palacios cretenses. Los atenienses consideraban este relato como historia verdadera. Durante siglos conservaron, sometiéndolo a continuas reparaciones, el barco en que Teseo había partido para Creta y que usaban como navío sagrado para llevar cada año la embajada que asistía a las fiestas de Apolo en Delfos.


domingo, 16 de febrero de 2020

LABERINTO DE CRETA



El Laberinto de Creta es, en la mitología griega, el laberinto construido por Dédalo para esconder al Minotauro.
 
Se piensa en la actualidad que la leyenda del laberinto tiene su base en el palacio de Cnosos. Una construcción tan sofisticada y de alta tecnología como dicho palacio, repleto de múltiples habitaciones y con todas las mejoras conocidas por la tecnología de entonces (incluyendo un sistema de alcantarillado) debió haber parecido a los aqueos algo intrincado.
 
 Apoya esta tesis el hecho de que en el palacio de Cnosos se han encontrado dibujos de hachas de doble filo por doquier, que en griego se llaman labrys, y que habrían dado nombre a la construcción. El laberinto de la leyenda griega también podría tomar como referencia alguna de las cuevas de Creta como la cueva de Gortina, la de Arkalojori o la de Escoteino o las danzas que se celebraban en las islas egeas en las que los danzantes de la mano recorrían un trazado laberíntico.
 
Dédalo era un arquitecto ateniense desterrado a la isla de Creta. Fue el constructor del laberinto, donde Minos hizo encerrar al Minotauro, que era aplacado periódicamente con sacrificios humanos.
 
Caído Dédalo en desgracia, fue encerrado, junto a su hijo Ícaro, en el mismo laberinto. Pero Dédalo construyó para sí y para su hijo unas alas de cera con las que, salvando los muros de la extraña prisión, se remontaron sobre el Mediterráneo. Ícaro, desobedeciendo los consejos de su padre, voló tan cerca del sol que los rayos derritieron la cera de las alas, y cayó en el mar.




TELÉMACO



En la mitología griega, Telémaco (en griego antiguo Τηλέμαχος Têlémakhos, traducido como aquel que combate desde lejos, sugiriendo que es un arquero) es el hijo de Odiseo y de Penélope, y un personaje de la Odisea. ​

 

Telémaco era todavía un niño cuando su padre marchó a la guerra de Troya, y en sus casi veinte años de ausencia creció hasta hacerse adulto. Después de que los dioses en asamblea hubieran decidido que Odiseo debía volver a casa desde la isla de Ogigia, Atenea, adoptando la apariencia de Méntor, rey de los tafios, fue a Ítaca y advirtió a Telémaco que expulsase de su casa a los molestos pretendientes de su madre y se dirigiese a Pilos y a Esparta con el fin de recabar información sobre su padre.

 

Telémaco siguió el consejo, pero los pretendientes se negaron a abandonar su hogar, y Atenea, aún con la forma de Méntor, lo acompañó a Pilos. Allí fueron recibidos hospitalariamente por Néstor. Su hijo Pisístrato durmió junto a él, mientras Méntor lo hizo en el barco con la tripulación. Al día siguiente, una hija de Néstor, Policasta, bañó a Telémaco. Luego Pisístrato lo guió a Esparta. También Menelao lo recibió amablemente, y le comunicó la profecía de Proteo sobre Odiseo: que estaba siendo retenido contra su voluntad por la ninfa Calipso, que lo amaba.

 

Desde Hyminepatre, Telémaco regresó a casa, y una vez allí encontró a su padre con su fiel porquerizo Eumeo. Sin embargo, Atenea había transformado a Odiseo en mendigo, así que Telémaco no reconoció a su padre sino más tarde, al revelarle éste su identidad. Padre e hijo acordaron entonces castigar a los pretendientes; y cuando acabaron con ellos o los dispersaron, Telémaco acompañó a su padre a ver a su anciano abuelo Laertes.​

 

En las tradiciones posteriores a Homero, se recoge que, cuando fingía imbecilidad Odiseo para no ir a la guerra de Troya, Palamedes puso al pequeño Telémaco ante el arado con el que se afanaba Odiseo en surcar la playa y sembrar sal. Según algunas fuentes, Telémaco fue el padre de Persépolis y del poeta Homero con Policasta (a veces llamada Epicasta), hija de Néstor, y de Ptoliportes con Nausícaa, hija de Alcínoo.​ Otros cuentan que fue inducido por Atenea a casarse con Circe, y que con ella fue padre de Latino.​ O que se casó con Casífone, una hija de ésta, pero en una disputa con su suegra la mató, por lo que a su vez Casífone lo mató a él. Una versión afirma que Odiseo, debido a que una profecía advertía de que su hijo era peligroso para él, lo desterró de Ítaca. Servio hace a Telémaco el fundador de la ciudad de Clusium en Etruria.