Continuación del blog "APASIONADOS DEL IMPERIO ROMANO", de Xavier Valderas. Se crea porque ya no se pueden subir más etiquetas debido al extenso blog anterior, con más de 10.500 entradas.
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domingo, 5 de diciembre de 2021
sábado, 29 de agosto de 2020
HOSPITALIDAD DEL CICLOPE
Toma, Ciclope, bebe vino, ya que comiste carne humana, a fin de que sepas qué
bebida se guardaba en nuestro buque. Te lo traía para ofrecer una libación en
el caso de que te apiadases de mi y me enviaras a mi casa, pero tú te enfureces
de intolerable modo. ¡Cruel! ¿Cómo vendrá en lo sucesivo ninguno de los muchos
hombres que existen, si no te portas como debieras?. Así le dije. Tomó el vino
y bebióselo. Y gustóle tanto el dulce licor que me pidió más: Dame de buen
grado más vino y hazme saber inmediatamente tu nombre para que te ofrezca un
don hospitalario con el cual huelgues. Pues también a los Ciclopes la fértil
tierra les produce vino en gruesos racimos, que crecen con la lluvia enviada
por Zeus; mas esto se compone de ambrosía y néctar. Así habló, y volví a
servirle el negro vino: tres veces se lo presenté y tres veces bebió
incautamente. Y cuando los vapores del vino envolvieron la mente del Ciclope,
díjele con suaves palabras: ¡Ciclope!. Preguntas cual es mi nombre ilustre y
voy a decírtelo pero dame el presente de hospitalidad que me has prometido. Mi
nombre es Nadie; y Nadie me llaman mi madre, mi padre y mis compañeros todos.
Así le hablé; y enseguida me respondió con ánimo cruel: A Nadie me lo comeré al
último, después de sus compañeros, y a todos los demás antes que a él: tal será
el don hospitalario que te ofrezca.
( Homero en "La Odisea" )
lunes, 24 de agosto de 2020
HÉRCULES ENTRE EL VICIO Y LA VIRTUD, POR PRÓDICO DE CEOS ( TRANSMITIDO POR JENOFONTE)
( EN LAS
ILUSTRACIONES, ESCENAS DE LA PELÍCULA "HÉRCULES EN NUEVA YORK",
INTERPRETADA POR ARNOLD SCHWARZENEGGER )
En un tratado sobre Hércules ya publicado, el
sabio Pródico se ocupa además de la virtud. Siguen sus palabras como
aproximadamente las recuerdo.
Se dice que Hércules, a penas salido de la
infancia y entrado en la pubertad, se estaba quieto, indeciso sobre el camino a
elegir.
Es la edad en la que los jóvenes, no dependiendo
ya más que de ellos mismos, muestran el camino que tomará su vida, el de la
virtud o el del vicio.
Salieron entonces a su encuentro dos mujeres
adultas. Una de ella, grata a la vista, libre en su forma de ser, ataviada
decentemente, de mirada recatada, de gestos modestos y vestida de blanco. La
otra, descubriendo el cuerpo de delicada piel, estaba tan acicalada de afeites
que se veía más blanca y rosada de lo que era. Su bien erguida actitud
aumentaba su natural altura: de mirada audaz, y ataviada para destacar su
juventud en flor. Se observaba a sí misma siempre, atenta por ver si atraía las
miradas ajenas, frecuentemente inclinada complacida ante su propia sombra.
Habiéndose ambas acercado a Hércules, la primera
se le aproximó, pero la otra, deseosa de ser la primera, corrió hacia el joven
y le habló en estos términos:
"Te veo, Hércules, indeciso del camino a
tomar en la vida. Si haces de mi tu amiga, te conduciré por el camino más agradable
y más cómodo, y nunca te faltará placer alguno, ni tu vida conocerá ninguna
dificultad. En primer lugar, en vez de atender a la guerra y los negocios, no
te ocuparás sino de elegir los manjares y los vinos que te resulten más agradables,
de escoger los medios que más contribuyan al deleite de tus ojos, tus oídos, tu
olfato y tu tacto, de escoger los muchachitos cuya relación te encante más, el
lecho que sea más blando para tus sueños, en fin todos los medios para alcanzar
una felicidad sin sombras. Si te inquietara la necesidad del dinero
indispensable para hacer frente a estos gastos, no temas que hayas de lograrlo
al precio de fatigas y dolores del cuerpo y del alma; antes, gozarás del fruto
de los trabajos de otros, no privándote de nada de lo que pudieras sacar
provecho. Gracias a mis relaciones, te conseguiré que puedas fácilmente obtener
ventajas de todo tipo".
Hércules entonces le dijo: "Mujer, ¿cómo te
llamas?". Y ella dijo: "Mis amigos me llaman Felicidad, pero mis
enemigos, para denigrarme, me llaman Vicio".
En el ínterin, se acercó la otra y le dijo:
"Vengo a ti, Hércules, informada ya sobre
tus padres y de cómo eres, pues te he instruido desde que naciste. Así tengo
esperanzas de que elegirás el camino que conduce a mi, que cumplirás la gran
obra de las bellas y nobles acciones, y que me harás resplandecer ante los ojos
de todos a fin de que, por los beneficios que otorgo, más me estimen y más me
consideran. No te engañaré con que te inicies por el camino del placer, sino
que, en cumplimiento de la ley impuesta por los dioses, te descubriré con toda
verdad todas las cosas tal cual son. De lo que hay de bueno y bello, nada han
acordado los dioses a los hombres sin esfuerzo y sin dedicación. En primer
lugar, si quieres que los dioses te sean favorables, comienza por honrarlos. Si
quieres que tus amigos te estimen, no les mezquines tus favores. Si deseas
honra en la ciudad, séle útil. Si pretendes que toda la Hélade admire tu
virtud, esfuérzate por ser bienvenido en ella. Si quieres que la tierra te de
frutos en abundancia, cultívala. Si te propones enriquecerte en haciendas,
cuida del ganado. Si buscas engrandecerte en la guerra, y quieres liberar a tus
amigos y someter a tus enemigos, te conviene aprender el arte de la guerra de
boca de los que saben, y buscar en la práctica cómo se hace la guerra. En fin,
si quieres ser un hombre fuerte, es necesario que habitúes tu cuerpo a obedecer
al espíritu, y entrenarlo con ejercicios a soportar el sudor de tu frente.
Entonces el Vicio retomando el diálogo le
replicó, según Pródico:
"¿No ves, Hércules, cuán penoso y demorado
es el camino a la felicidad por el que esta mujer quiere llevarte?. Yo te
conduciré a la felicidad por un camino fácil y breve".
Y la Virtud le replicó:
"¡Miserable!. ¿Qué alegría puedes prometes
cuando no propones ninguno de los medios que puede conducir a ella?. Ni siquiera
esperas que nazca el deseo de las cosas buenas; antes de que aparezca, lo
satisfaces por entero; haces comer antes del hambre, beber antes de la sed.
Para manjares delicados, traes cocineros, para deliciosos vinos, los compras nuevos
a alto precio, y, en pleno verano, corres sin resuello por todas partes en
busca de la helada nieve; para reposar blandamente, no sólo necesitas suaves
frazadas, sino también lechos profundos. No buscas el reposo al acostarte, porque
en realidad no has tenido nada que hacer. Antes de sentirlo, excitas por todos
los medios el deseo de amor, y para ello no te privas de hacer uso de hembras y
de varones. Enseñas a tus pupilos a gozar toda la noche del amor, y a dormir en
las preciosas horas del día. Aunque eres una diosa inmortal, los demás dioses
se alejan de ti, y los hombres honestos de tildan de infame. Lo que a todos nos
resulta lo más agradable de oír, que los demás nos elogien, tú nunca lo has
sentido; y lo que es más placentero de ver, tú nunca lo has visto: jamás has
podido contemplar una digna obra producto de tus manos.
¿Quién puede confiar en ti?. ¿Quién te
socorrería en tus necesidades?. ¿Quién osaría cortejarte, si tus cortesanos, en
su juventud son débiles, y en la vejez desvarían y pierden la sensatez?. Estos adolescentes,
en la flor de la edad, han sido educados sin conocer el esfuerzo; debilitados
llegan con sufrimiento a la vejez; avergonzados de sí mismos, abrumados por la
conciencia de lo que hubieran debido hacer, su juventud vuela de placer en
placer, y su vejez no se ocupa de otra cosa que de apartar las molestias de la
edad. Yo soy la que aconseja a los dioses y a las gentes de bien;
ninguna hazaña de dioses o de hombres sería posible sin mi apoyo. Soy la más
honrada entre los dioses y entre los hombres buenos de válidos elogios. Soy
estimada socia de artesanos y artistas, fiel guardiana del hogar para los padres,
auxiliar bienvenida de los servidores, buena colaboradora en el ejercicio de la
paz, sólida aliada en las fatigas de la guerra, la mejor compañera de la
amistad. Mis amigoss gozan de paz, y del agradable placer del comer y beber,
pues saben abstenerse de ellos hasta que les viene el apetito. Más dulce les es
el sueño que a los ociosos que no se han fatigado; y no les molesta interrumpir
el sueño, ni descuidan, por seguir durmiendo, sus obligaciones.
Los jóvenes disfrutan de los elogios de los
mayores, y los ancianos se complacen de las muestras de respeto de los jóvenes,
y se recuerdan con satisfacción de su vida pasada, y aún al presente gozan del encanto
de sus acciones. Gracias a mí, estos virtuosos son amados de los dioses,
estimados de sus amigos, considerados por sus compatriotas. Y finalmente,
llegada la hora fatal de la muerte, no bajan a la tumba olvidados y sin honor,
sino que celebrados en himnos vive su memoria en los siglos futuros.
¡Oh Hércules, hijo de padres excelentes! Tal es
la vida por la cual, tomándote todo el trabajo necesario, te será concedido
alcanzar la felicidad suprema".
Pródico prosiguió en estos términos el relato de
la educación de Hércules por la Virtud, bien que sabía también adornar sus
palabras con expresiones más excelentes que las mías.
jueves, 16 de abril de 2020
OLIMPO, MORADA DE LOS DIOSES
Atenea se marchó al Olimpo, donde dicen que está la morada siempre
segura de los dioses, pues lo es azotada por los vientos, ni mojadas por las
lluvias, ni tampoco la cubre la nieve. Permanece siempre un cielo sin nubes y
una resplandeciente claridad la envuelve. Allí se divierten durante todo el día
los felices dioses.
( Homero en "La Odisea" )
domingo, 12 de abril de 2020
ODISEO Y LAS MUSAS
Háblame, Musa, de aquel varón de
multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo
peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de
muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación
por el Ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros
a la patria. Mas ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron
por sus propias locuras. ¡Insensatos!. Comiéronse las vacas de Helios, hijo de
Hiperión; el cual no permitió que les llegara el día del regreso. ¡Oh diosa,
hija de Zeus!, cuéntanos aunque no sea más que una parte de tales cosas. Ya en
aquel tiempo los que habían podido escapar de una muerte horrorosa estaban en
sus hogares, salvos de los peligros de la guerra y del mar; y solamente Odiseo,
que tan gran necesidad sentía de restituirse a su patria y ver a su consorte,
hallábase detenido en hueca gruta por Calipso, la ninfa veneranda, la divina
entre las deidades, que anhelaba tomarlo por esposo. Con el transcurso de los
años llegó por fin la época en que los dioses habían decretado que volviese a
su patria, a Ítaca, aunque no por eso debía poner fin a sus trabajos, ni
siquiera después de juntarse con los suyos. Y todos los dioses le compadecían,
a excepción de Poseidón, que permaneció constantemente irritado contra el
divinal Odiseo hasta que el héroe no arribó a su tierra.
( Homero en "La Odisea" )
miércoles, 8 de abril de 2020
PENÉLOPE TEJIENDO Y DESTEJIENDO
¡Telémaco
altilocuo, incapaz de moderar tus ímpetus!. ¿Qué has dicho para ultrajarnos?.
Tú deseas cubrirnos de baldón. Mas la culpa no la tienen los aqueos que
pretenden a tu madre, sino ella que sabe proceder con gran astucia. Tres años
van con éste, y pronto llegará el cuarto, que contrista el ánimo que los
argivos tienen en su pecho. A todos les da esperanzas, y a cada uno en
particular le hace promesas y le envía mensajes: pero son muy diferentes los
pensamientos que en su inteligencia revuelve. Y aun discurrió su espíritu este
otro engaño: se puso a tejer en palacio una gran tela sutil e interminable y a
la hora nos habló de esta guisa. ¡Jóvenes, pretendientes míos!. ¿Ya que ha
muerto el divinal Odiseo, aguardad, para instar mis bodas, que acabe
este lienzo (no sea que se me pierdan inútilmente los hilos), a fin de que
tenga sudario el héroe de Laertes cuando le sorprenda la Moira de la aterradora
muerte. ¡No se me vaya a indignar alguna de las aqueas del pueblo, si ve enterrar
sin mortaja a un hombre que ha poseído tantos bienes!. Así dijo, y nuestro
ánimo generoso se dejó persuadir. Desde aquel instante pasaba el día labrando
la gran tela, y por la noche, tan luego como se alumbraba con las antorchas,
deshacía lo tejido. De esta suerte logró ocultar el engaño y que sus palabras
fueran creídas por los aqueos durante un trienio; mas, así que vino el cuarto
año y volvieron a sucederse las estaciones, nos lo revelo una de las mujeres,
que conocía muy bien lo que pasaba, y sorprendímosla cuando destejía la
espléndida tela. Así fue como, mal de su grado, se vio en la necesidad de
acabarla. Oye, pues, lo que te responden los pretendientes, para que lo alcance
tu ingenio y lo sepan también los aqueos todos. Haz que tu madre vuelva a su
casa, y ordénale que tome por esposo a quien su padre le aconseje y a ella le
plazca.
( Homero en "La
Odisea" )
domingo, 29 de marzo de 2020
DIOSES DEL OLIMPO DECIDEN EL DESTINO DE LA GUERRA DE TROYA
Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera
funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas
almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves
-cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Atrida,
rey de hombres, y el divino Aquiles. ¿Cuál de los dioses promovió entre ellos
la contienda para que pelearan?. El hijo de Leto y de Zeus. Airado con
el rey, suscitó en el ejército maligna peste, y los hombres perecían por el
ultraje que el Atrida infiriera al sacerdote Crises. Éste, deseando
redimir a su hija, se había presentado en las veleras naves aqueas con un
inmenso rescate y las ínfulas de Apolo, el que hiere de lejos, que
pendían de áureo cetro, en la mano; y a todos los aqueos, y particularmente a
los dos Atridas, caudillos de pueblos, así les suplicaba: - ¡Atridas y demás
aqueos de hermosas grebas!. Los dioses, que poseen olímpicos palacios, os
permitan destruir la ciudad de Príamo y regresar felizmente a la patria!. Poned
en libertad a mi hija y recibid el rescate, venerando al hijo de Zeus, a Apolo,
el que hiere de lejos. Todos los aqueos aprobaron a voces que se respetara al
sacerdote y se admitiera el espléndido rescate; mas el Atrida Agamenón,
a quien no plugo el acuerdo, le despidió de mal modo y con altaneras voces: -
No dé yo contigo, anciano, cerca de las cóncavas naves, ya porque ahora demores
tu partida, ya porque vuelvas luego, pues quizás no te valgan el cetro y las
ínfulas del dios. A aquélla no la soltaré; antes le sobrevendrá la vejez en mi
casa, en Argos, lejos de su patria, trabajando en el telar y aderezando mi
lecho. Pero vete; no me irrites, para que puedas irte más sano y salvo. Así
dijo. El anciano sintió temor y obedeció el mandato. Fuese en silencio por la
orilla del estruendoso mar; y, mientras se alejaba, dirigía muchos ruegos al
soberano Apolo, a quien parió Leto, la de hermosa cabellera: - ¡Óyeme, tú que
llevas arco de plata, proteges a Crisa y a la divina Cila, a imperas en Ténedos
poderosamente!. ¡Oh Esminteo!. Si alguna vez adorné tu gracioso templo o quemé
en tu honor pingües muslos de toros o de cabras, cúmpleme este voto: ¡Paguen
los dánaos mis lágrimas con tus flechas!".
( Homero en "La Iliada" )
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domingo, 1 de marzo de 2020
LEYENDA DEL MINOTAURO
Tras
perder la ciudad de Atenas una guerra contra el rey Minos, se le impuso
como tributo el envío, cada nueve años, de siete doncellas y siete donceles en
la flor de la vida, destinados a ser devorados por el Minotauro. Cuando
debía cumplirse por tercera vez tan humillante obligación, el príncipe
ateniense Teseo, con el consentimiento, aunque de mal grado, de su padre
el rey Egeo, se hizo designar como uno de los siete jóvenes, con el
propósito de dar muerte al Minotauro, acabar así con el periódico sacrificio y
liberar a los atenienses de la tiranía de Minos.
Ariadna, hija de Minos y de Pasífae,
se enamoró de él y le enseñó el sencillo ardid de ir desenrollando un hilo a
medida que avanzara por el laberinto para poder salir más tarde. Teseo mató al
Minotauro, volvió siguiendo el hilo hasta Ariadna y huyó con ella de Creta.
Esta
leyenda contiene, al lado de sus elementos fabulosos, una base verídica. El
nombre personal del legendario rey se derivó del título que usaban los
soberanos cretenses, apareciendo Minos como la personificación de todos lo
"minos" de Creta. El Minotauro es una reminiscencia del culto que se
rendía al toro como encarnación de la divinidad. La idea del laberinto hace
recordar la complicada construcción de los palacios cretenses. Los atenienses
consideraban este relato como historia verdadera. Durante siglos conservaron,
sometiéndolo a continuas reparaciones, el barco en que Teseo había partido para
Creta y que usaban como navío sagrado para llevar cada año la embajada que
asistía a las fiestas de Apolo en Delfos.
domingo, 16 de febrero de 2020
LABERINTO DE CRETA
El
Laberinto de Creta es, en la mitología griega, el laberinto construido por Dédalo para esconder al Minotauro.
Se
piensa en la actualidad que la leyenda del laberinto tiene su base en el palacio
de Cnosos. Una construcción tan sofisticada y de alta tecnología como dicho
palacio, repleto de múltiples habitaciones y con todas las mejoras conocidas
por la tecnología de entonces (incluyendo un sistema de alcantarillado) debió
haber parecido a los aqueos algo intrincado.
Apoya esta tesis el hecho de que en el palacio
de Cnosos se han encontrado dibujos de hachas de doble filo por doquier, que en
griego se llaman labrys, y que habrían dado nombre a la construcción. El
laberinto de la leyenda griega también podría tomar como referencia alguna de
las cuevas de Creta como la cueva de Gortina, la de Arkalojori o la de
Escoteino o las danzas que se celebraban en las islas egeas en las que los
danzantes de la mano recorrían un trazado laberíntico.
Dédalo
era un arquitecto ateniense desterrado a la isla de Creta. Fue el constructor
del laberinto, donde Minos hizo encerrar al Minotauro, que era
aplacado periódicamente con sacrificios humanos.
Caído
Dédalo en desgracia, fue encerrado, junto a su hijo Ícaro, en el mismo laberinto. Pero Dédalo
construyó para sí y para su hijo unas alas de cera con las que, salvando los
muros de la extraña prisión, se remontaron sobre el Mediterráneo. Ícaro,
desobedeciendo los consejos de su padre, voló tan cerca del sol que los rayos
derritieron la cera de las alas, y cayó en el mar.
TELÉMACO
En la mitología griega,
Telémaco (en griego antiguo Τηλέμαχος Têlémakhos, traducido como aquel que
combate desde lejos, sugiriendo que es un arquero) es el hijo de Odiseo
y de Penélope, y un personaje de la Odisea.
Telémaco era todavía un niño
cuando su padre marchó a la guerra de Troya, y en sus casi veinte años de ausencia
creció hasta hacerse adulto. Después de que los dioses en asamblea hubieran
decidido que Odiseo debía volver a casa desde la isla de Ogigia, Atenea,
adoptando la apariencia de Méntor, rey de los tafios, fue a Ítaca y
advirtió a Telémaco que expulsase de su casa a los molestos pretendientes de su
madre y se dirigiese a Pilos y a Esparta con el fin de recabar información
sobre su padre.
Telémaco siguió el consejo,
pero los pretendientes se negaron a abandonar su hogar, y Atenea, aún con la
forma de Méntor, lo acompañó a Pilos. Allí fueron recibidos hospitalariamente
por Néstor. Su hijo Pisístrato durmió junto a él, mientras Méntor
lo hizo en el barco con la tripulación. Al día siguiente, una hija de Néstor, Policasta,
bañó a Telémaco. Luego Pisístrato lo guió a Esparta. También Menelao lo
recibió amablemente, y le comunicó la profecía de Proteo sobre Odiseo:
que estaba siendo retenido contra su voluntad por la ninfa Calipso, que
lo amaba.
Desde Hyminepatre, Telémaco
regresó a casa, y una vez allí encontró a su padre con su fiel porquerizo
Eumeo. Sin embargo, Atenea había transformado a Odiseo en mendigo, así que
Telémaco no reconoció a su padre sino más tarde, al revelarle éste su
identidad. Padre e hijo acordaron entonces castigar a los pretendientes; y
cuando acabaron con ellos o los dispersaron, Telémaco acompañó a su padre a ver
a su anciano abuelo Laertes.
En las tradiciones posteriores
a Homero, se recoge que, cuando fingía imbecilidad Odiseo para no ir a la
guerra de Troya, Palamedes puso al pequeño Telémaco ante el arado con el
que se afanaba Odiseo en surcar la playa y sembrar sal. Según algunas fuentes,
Telémaco fue el padre de Persépolis y del poeta Homero con Policasta (a
veces llamada Epicasta), hija de Néstor, y de Ptoliportes con Nausícaa,
hija de Alcínoo. Otros cuentan que fue inducido por Atenea a casarse
con Circe, y que con ella fue padre de Latino. O que se casó con
Casífone, una hija de ésta, pero en una disputa con su suegra la mató,
por lo que a su vez Casífone lo mató a él. Una versión afirma que Odiseo,
debido a que una profecía advertía de que su hijo era peligroso para él, lo
desterró de Ítaca. Servio hace a Telémaco el fundador de la ciudad de Clusium
en Etruria.
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