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lunes, 30 de marzo de 2020

EL CÓNSUL QUINTO FABIO MÁXIMO SERVILIANO



Quinto Fabio Máximo Serviliano (en latín, Quintus Fabius Maximus Servilianus) fue un político y militar de la República Romana.

 

Por el agnomen Servilianus, fue adoptado de la gens Servilia por el cónsul del año 145 a. C. Quinto Fabio Máximo Emiliano. Era hermano uterino del cónsul del año 141 a. C. Cneo Servilio Cepión​ y del cónsul de 140 a. C. Quinto Servilio Cepión.

 

En 142 a. C. fue cónsul junto con Lucio Cecilio Metelo Calvo. Durante su consulado el Senado le otorgó el mando de dos legiones, trescientos jinetes númidas y una decena de elefantes y le ordenó enfrentarse a los hispanos insurrectos. Trató de entrar en Lusitania; no obstante, los sediciosos le rechazaron obligándole a retirarse a duras penas. Viriato lo persiguió, pero sufrió importantes pérdidas teniendo que volver a su territorio.​

 

En 141 a. C. reemprendió la ofensiva ocupando numerosas ciudades; capturó y asesinó a unos quinientos líderes rebeldes y se mostró implacable con los romanos que se habían pasado al enemigo, a los que hizo cortar las manos y los vendió como esclavos.

 

Sin embargo, Viriato atacó por sorpresa a los romanos mientras asediaban la ciudad ibera de Erisana (posiblemente Zalamea). Viriato llegó a la ciudad por la noche y al alba había hecho retirarse a los romanos que trabajaban en las trincheras. Serviliano alineó el resto de su ejército para un contraataque, pero fue derrotado y acorralado en terreno desfavorable. Viriato aprovechó esta posición de control para obligar a Serviliano a rendirse y firmar un tratado en el que se concedía la independencia a Lusitania y el título de rey a Viriato.

 

El sucesor de Serviliano en el gobierno de Hispania, su hermano Quinto Servilio Cepión, no aceptó el tratado y continuó la lucha.

 

Valerio Máximo le atribuye una censura, que los Fasti no confirman.


martes, 24 de marzo de 2020

SOMETER HISPANIA, LA GUERRA MÁS DIFÍCIL PARA LOS ROMANOS



Durante la persecución de Viriato, Serviliano empezó a rodear con un foso a Erisana, una de sus ciudades, pero Viriato entró en ella durante la noche y, la rayar el alba, atacó a los que estaban trabajando en la construcción de trincheras y les obligó a que arrojaran las palas y emprendieran la huida. Después derrotó de igual manera y persiguió al resto del ejército, desplegado en orden de batalla por Serviliano. Lo acorraló en un precipicio, de donde no había escape posible para los romanos, pero Viriato no se mostró altanero en este momento de buena fortuna sino que, por el contrario, considerando que era una buena ocasión de poner fin a la guerra mediante un acto de generosidad notable, hizo un pacto con ellos y el pueblo romano lo ratificó: que Viriato era amigo del pueblo romano y que todos los que estaban bajo su mandato eran dueños de la tierra que ocupaban. De este modo parecía que había terminado la guerra de Viriato, que resultó la más difícil para los romanos, gracias a un acto de generosidad.


( Apiano )