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viernes, 3 de abril de 2020

ASESINATO DE VIRIATO



Sin embargo, los acuerdos no duraron ni siquiera un breve espacio de tiempo, pues Cepión, hermano y sucesor en el mando de Serviliano, el autor del pacto, denunció el mismo y envió cartas afirmando que era el más indigno para los romanos. El senado en un principio convino con él en que hostigara a ocultas a Viriato como estimara oportuno. Pero como volvía a la carga de nuevo y mandaba continuas misivas, decidió romper el tratado y hacer la guerra a Viriato abiertamente.

 

Viriato envió a sus amigos más fieles, Audax, Ditalcón y Minuro, a Cepión para negociar los acuerdos de paz. Éstos, sobornados por Cepión con grandes regalos y muchas promesas, le dieron su palabra de matar a Viriato. Y lo llevaron a cabo de la manera siguiente. Viriato, debido a sus trabajos y preocupaciones, dormía muy poco y las más de las veces descansaba armado para estar dispuesto a todo de inmediato, en caso de ser despertado. Por este motivo, le estaba permitido a sus amigos visitarle durante la noche. Gracias a esta costumbre, también en esta ocasión los socios de Audax aguardándole, penetraron en su tienda en el primer sueño, so pretexto de un asunto urgente, y lo hirieron de muerte en el cuello que era el único lugar no protegido por la armadura. Sin que nadie se percatara de lo ocurrido a causa de lo certero del golpe, escaparon al lado de Cepión y reclamaron la recompensa. Éste en ese mismo momento les permitió disfrutar sin miedo de lo que poseían, pero en lo tocante a sus demandas los envió a Roma. Los servidores de Viriato y el resto del ejército, al hacerse de día, creyendo que estaba descansando, se extrañaron a causa de su descanso desacostumbradamente largo y, finalmente, algunos descubrieron que estaba muerto con sus armas. Al punto los lamentos y el pesar se extendieron por todo el campamento, llenos todos de dolor por él y temerosos por su seguridad personal al considerar en qué clase de riesgos estaban inmersos y de qué general habían sido privados.

 ( Apiano en "Sobre Iberia" )










lunes, 30 de marzo de 2020

EL CÓNSUL QUINTO FABIO MÁXIMO SERVILIANO



Quinto Fabio Máximo Serviliano (en latín, Quintus Fabius Maximus Servilianus) fue un político y militar de la República Romana.

 

Por el agnomen Servilianus, fue adoptado de la gens Servilia por el cónsul del año 145 a. C. Quinto Fabio Máximo Emiliano. Era hermano uterino del cónsul del año 141 a. C. Cneo Servilio Cepión​ y del cónsul de 140 a. C. Quinto Servilio Cepión.

 

En 142 a. C. fue cónsul junto con Lucio Cecilio Metelo Calvo. Durante su consulado el Senado le otorgó el mando de dos legiones, trescientos jinetes númidas y una decena de elefantes y le ordenó enfrentarse a los hispanos insurrectos. Trató de entrar en Lusitania; no obstante, los sediciosos le rechazaron obligándole a retirarse a duras penas. Viriato lo persiguió, pero sufrió importantes pérdidas teniendo que volver a su territorio.​

 

En 141 a. C. reemprendió la ofensiva ocupando numerosas ciudades; capturó y asesinó a unos quinientos líderes rebeldes y se mostró implacable con los romanos que se habían pasado al enemigo, a los que hizo cortar las manos y los vendió como esclavos.

 

Sin embargo, Viriato atacó por sorpresa a los romanos mientras asediaban la ciudad ibera de Erisana (posiblemente Zalamea). Viriato llegó a la ciudad por la noche y al alba había hecho retirarse a los romanos que trabajaban en las trincheras. Serviliano alineó el resto de su ejército para un contraataque, pero fue derrotado y acorralado en terreno desfavorable. Viriato aprovechó esta posición de control para obligar a Serviliano a rendirse y firmar un tratado en el que se concedía la independencia a Lusitania y el título de rey a Viriato.

 

El sucesor de Serviliano en el gobierno de Hispania, su hermano Quinto Servilio Cepión, no aceptó el tratado y continuó la lucha.

 

Valerio Máximo le atribuye una censura, que los Fasti no confirman.