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jueves, 27 de agosto de 2020

CÉSAR DICE SOBRE LA ENSEÑANZA EN LA NIÑEZ



En mis tiempos de niño era costumbre inculcar en los muchachos romanos, durante sus lecciones de historia, cuán sabia, estable y dúctil era la constitución romana, cuán firme y al mismo tiempo generoso era el trato que los romanos daban tanto a sus aliados como a sus enemigos; y finalmente cuán rica y generosa era Roma como resultado de ejercer a través de los años sus antiguas virtudes -sobriedad, patriotismo, seriedad, fortaleza y sobre todo un gran sentido del honor-. Se formó en mí la creencia de que con nuestro Senado habíamos desarrollado el más eficaz cuerpo de gobierno de la historia del mundo.



domingo, 26 de julio de 2020

TRAS LA MONARQUÍA ROMANA, LA REPÚBLICA DE LOS CÓNSULES, PRETORES Y CUESTORES



Por supuesto, los romanos, aun bajo una república, debían tener a alguien que los gobernase. Para evitar que este gobernante tuviese demasiado poder (no más Tarquinos, habían decidido los romanos), fue elegido por un año solamente y no podía ser reelegido de inmediato. Además, para asegurarse doblemente, fueron elegidos dos gobernantes, y no sería válida ninguna decisión que no fuese tomada por ambos de común acuerdo. De este modo, aunque uno de los gobernantes anuales hiciese algún intento para aumentar su poder, el otro, por celos naturales, le haría frente. Y ambos, en ciertos aspectos importantes, tenían que inclinarse ante el Senado.

 

Este sistema funcionó bien durante varios siglos.

 

Al principio, estos gobernantes electos fueron llamados pretores, voz proveniente de palabras que significaban «ir a la cabeza». Más tarde, el hecho de que fueran dos pareció lo más importante del cargo y fueron llamados cónsules, que significa «asociados». En otras palabras, debían «consultarse» uno al otro y llegar a un acuerdo antes de emprender una acción.

 

Es por este nombre de «cónsules» por el que mejor conocemos a estos gobernantes. Luego fueron llamados pretores otros magistrados secundarios que servían bajo las órdenes de los cónsules.

 

Los cónsules estaban al frente de las fuerzas armadas de Roma y su misión particular era dirigir esos ejércitos en la guerra. Dentro de la ciudad, una clase inferior de magistrados, los cuestores, también elegidos de a dos y por el término de un año, actuaban como jueces y supervisaban los juicios penales. (La palabra «cuestor» significa «indagar por qué».) En años posteriores, su función cambió y actuaron como funcionarios financieros a cargo del tesoro público.

( Isaac Asimov )


sábado, 25 de abril de 2020

LAS SEIS FORMAS DE GOBIERNO DE POLIBIO




Polibio basándose en Aristóteles afirma que hay seis formas de gobierno, y todas ellas sufren una degradación. En un principio, hay tres tipos de estructuras:


Monarquía: gobierno de uno solo.

Aristocracia: gobierno de varios.

Democracia: gobierno de muchos.

Todas ellas pueden degenerar:


Monarquía: Tiranía

Aristocracia: Oligarquía

Democracia: Oclocracia

Polibio sostenía que todas las potencias que habían sido poderosas, habían caído por la degradación. Pero Roma conservaba su poder porque combinaba de forma equilibrada las tres formas, siendo:


Realeza: Consulado

Aristocracia: Senado

Democracia: Comicios

Por esta razón, Roma siempre se podía imponer a los demás estados, siendo el único que les podía hacer frente Cartago, ya que ellos también alcanzaron un equilibrio, aunque no era tan perfecto como el de Roma. Lo más importante es que Polibio es el primero que plantea este tipo de causa. La suerte de Polibio ha sido diversa a través de los siglos.




jueves, 23 de abril de 2020

LEX CURIATA DE IMPERIO



En la constitución de la Antigua Roma, la lex curiata de imperio (plural leges curiatae) era la norma legal que confirmaba los derechos de los altos magistrados a ejercer el poder público o imperium. En teoría fue aprobada por la Comitia curiata, que también era la fuente de las leges curiatae relativas a la adopción (adrogatio).​


En la República tardía, los historiadores y los teóricos políticos consideraron que la necesidad de esta ley se remontaba al período monárquico, cuando los reyes posteriores a Rómulo tuvieron que someterse a la ratificación del pueblo romano. Como muchos otros aspectos de la ley y la religión en la Antigua Roma, la lex curiata se atribuyó a Numa Pompilio, el segundo rey de Roma. Este origen parece haber sido construido después del hecho para justificar la necesidad de la ley, en un momento en que ya no se conocía la intención original de la ceremonia que confería el imperium.​ Sin embargo, se afirmaba que los dos últimos reyes habían gobernado sin dicha ratificación,​ lo que en todo caso podría haber sido una aclamación más informal.​


La ley fue aprobada en una asamblea que durante la República tardía sólo existía de forma nominal, la Comitia curiata, la representación de las curiae; se suponía que las curiae eran las treinta divisiones políticas creadas por Rómulo, que recibían su nombre en honor a las mujeres sabinas (que eran de Cures, en territorio de los sabinos). Estas unidades políticas fueron reemplazadas ya en 218 a. C. por lictores; el pueblo ya no se reunía, pues cada curia estaba representada por un lictor y la confirmación era virtualmente automática, a menos que un tribuno decidiera oponerse. Incluso entonces, un magistrado no confirmado podría seguir desempeñando las funciones de su cargo a pesar de todo.​ En la República tardía, un magistrado podría simplemente prescindir de esta ratificación alegando su imperium, o un legislador podría incluir una disposición en una ley que convirtiera en redundante una ley de la curia. Los censores, en cambio, eran confirmados por otra asamblea, la Comitia centuriata. Por todo ello, no queda claro el propósito de la lex curiata,​ y según S. P. Oakley: «El origen, la naturaleza y la importancia de la lex curiata de imperio ha sido objeto de un amplio e inconcluso debate.»​


En algunos casos se ha especulado que era la que confería el derecho a realizar auspicios, aunque no los estudiosos no son unánimes en este punto. H. S. Versnel, en su estudio sobre el triunfo romano, sostenía que la lex curiata de imperio era un requisito para que un comandante pudiera celebrar un triunfo.​ El imperium, sostiene Versnel, no se concedía a un comandante en el ámbito político, sino que era una cualidad del hombre que se manifestaba en él y que era reconocida de forma ceremonial por una lex curiata de imperio;​ La lex no era fundamental para la obtención de imperium o auspicium, sino más bien el acto mediante el cual el pueblo expresaba su reconocimiento de esa autoridad.​


Aun cuando la lex curiata acabara siendo esencialmente ceremonial, conservaba la autoridad suficiente para ser útil como táctica política cuando se la evocaba. Los tribunos podían dificultar su aprobación; los cónsules del 54 a. C. carecían de la lex y se cuestionaba su legitimidad para ejercer de gobernadores como procónsules; durante la segunda guerra civil de la República romana los cónsules del 49 a. C. utilizaron la propia inexistencia de una lex como pretexto para no llevar a cabo la elección de sus sucesores.


domingo, 19 de abril de 2020

POLIBIO DICE SOBRE LOS GOBERNANTES



Un estadista que ignora la forma en que se originan los acontecimientos es como un médico que no conoce las causas de las enfermedades que se propone curar.



jueves, 16 de abril de 2020

CÉSAR OCTAVIO EXPLICA POR QUÉ LE APODAN "AUGUSTO"



En mis consulados VI y VII, después de haber apagado las llamas de la guerra civil y de haberme encargado de la dirección de los asuntos por consentimiento universal, transferí el Estado, de mi propio poder a la voluntad del Senado y del pueblo de Roma. Por este servicio recibí por decreto del Senado el nombre de Augusto.