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domingo, 2 de agosto de 2020

SÉNECA DICE SOBRE LA MUERTE



Aquel que tú lloras por muerto, no ha hecho más que precederte. Cualquiera puede quitarle la vida a un hombre libre, pero no la muerte; mil puertas abiertas conducen a ella. El día ese que temes como el último de tu vida, es el de tu nacimiento a la eternidad. El mayor de los males es salir del número de los vivos antes de morir. Incierto es el lugar donde la muerte te espera; espérala, pues, en todo lugar. Necesitamos la vida entera para aprender a vivir, y también-cosa sorprendente-para aprender a morir. Quien teme la muerte, nunca hará nada propio de un hombre vivo.



sábado, 1 de agosto de 2020

lunes, 13 de abril de 2020

EPIGRAMA DE LA TUMBA DE EUTICO (COMERCIANTE GRIEGO )



Anuncio de quién es la tumba que aquí se levanta al viajero:
de Eutico, el cual «conoció las ciudades y el genio de pueblos
sin número», de los que habitan el ancho universo;
y que prefirió por encima de toda ganancia y provecho
«el mirar cómo el humo se eleva del suelo paterno.»
Recibe, pues, este saludo de Eutico, viajero, y bien sabe
que «nada hay más dulce que el propio país y los padres».





sábado, 11 de abril de 2020

LUCRECIO DICE SOBRE LA MUERTE



La muerte, por tanto, no es nada para nosotros, y no nos concierne en absoluto, puesto que se ha demostrado que la naturaleza de nuestra mente es mortal. Lo mismo que nosotros no sentimos ningún dolor en los días ya lejanos, cuando los cartagineses nos cercaban por todos lados para obligarnos a combatir, y todas las cosas se conmovieron en la espantosa confusión de la guerra, temblando de terror bajo los altos confines de los cielos, cuando los hombres se preguntaban cuál de las dos naciones sería aquélla a cuyo imperio se sometería todo el género humano por mar y por tierra, así también en días venideros, cuando ya no existamos, cuando el cuerpo y el alma, por cuya unión estamos fundidos en seres individuales, estén separados, entonces, indudablemente, a nosotros, que habremos dejado de ser, nada nos podrá ocurrir, nada podrá despertar nuestras sensaciones, no, aun cuando la tierra se confunda con el mar y el mar con los cielos.






lunes, 6 de abril de 2020

EPICARMO DE MEGARA DICE SOBRE LA MUERTE




Yo no quiero morir, pero después de muerto, ¿qué puede importante?.




CARTA DE PLINIO EL JOVEN A UN AMIGO POR EL FALLECIMIENTO DE UN HIJA DE FUNDANO (AMIGO COMÚN DE AMBOS)



Te escribo muy afligido, pues la hija más joven de nuestro amigo Fundano ha muerto. Nunca vi nada más alegre que esta criatura, nadie más digna de ser amada o que mereciera, no sólo una larga vida, sino incluso la inmortalidad. No había cumplido todavía trece años y ya manifestaba el buen sentido de una mujer de edad, la dignidad de una madre, la tímida inocencia de la virginidad y la dulzura de una niña. ¡Cómo sé estrechaba contra su padre cuando éste la abrazaba y con qué timidez y ternura rodeaba con sus brazos el cuello de sus amigos!.  Quería a sus niñeras, a sus preceptores y a sus tutores, agradeciéndoles lo que habían hecho por ella. ¡Cuán inteligente y ansiosa en sus lecturas, cuán discreta y circunspecta en sus juegos!. ¡Y pensar en el dominio sobre sí misma, en la paciencia y en el valor con que soportó su última enfermedad!. Hacía todo lo que los médicos le ordenaban; trataba de animar a su hermana y a su padre, y a fuerza de voluntad mantuvo activo su débil cuerpo cuando su energía se iba agotando. Su entereza persistió hasta el último momento sin que la alterasen la enfermedad ni el miedo a la muerte, la muerte que nos la iba a arrebatar. Su pérdida ha sido, desde luego, un amargo dolor y el golpe más cruel por el momento en que ha llegado. Estaba comprometida con un excelente muchacho. Ya se había fijado el día de la boda y se habían enviado las invitaciones. Toda esta alegría se trocó en dolor. No puedes imaginarte mi angustia al oír a Fundano —el dolor tiene detalles desgarradores— dando órdenes para que el dinero que había de gastarse en galas nupciales y perlas y joyas se empleara en incienso, ungüentos y perfumes para el funeral. Fundano es un hombre culto y reflexivo, el tipo del hombre que ha consagrado su vida a estudios y ocupaciones serias. Ahora rechaza con aversión todos los consejos que tan a menudo ha dado y oído dar, y, desterrando de su mente todos los demás intereses, está totalmente entregado a los afectos familiares. Tú lo comprenderás y, desde luego, lo admirarás si piensas en lo que ha perdido. Ha perdido una hija que reflejaba tanto su carácter como sus facciones y expresión. Con una notable semejanza, ella encarnaba de nuevo la personalidad de su padre. Si le escribes acerca de esta gran pena, procura no instarle a recobrar calma, y no te expreses con excesiva energía; escríbele una carta dulce y afectuosa. Un intervalo de tiempo contribuirá mucho a que se encuentre en disposición de aceptar tus consuelos. Una herida en carne viva huye del contacto de la mano del médico; después puede soportarlo y más tarde lo necesita: de la misma manera el dolor, cuando está reciente rechaza y rehuye cualquier intento de consuelo, pero pronto se desea y finalmente se acepta si se hace con dulzura.





domingo, 1 de marzo de 2020

FUNERALES Y DEIFICACIÓN DE LOS EMPERADORES DIFUNTOS



Es costumbre entre los romanos deificar a los emperadores que han muerto, dejando a sus hijos como sucesores. Esta ceremonia recibe el nombre de apoteosis. Por toda la ciudad aparecen muestras de luto en combinación con fiestas y ceremonias religiosas. Entierran el cuerpo del emperador muerto al modo del resto de los hombres, aunque con un funeral fastuoso. Pero luego modelan una imagen de cera, enteramente igual al muerto y la colocan sobre un enorme lecho de marfil cubierto con ropas doradas, que es expuesto en alto en el atrio de palacio. La imagen refleja la palidez de un hombre enfermo. El lecho está rodeado de gente la mayor parte del día. El senado en pleno se sitúa en el lado izquierdo, vestidos con mantos negros; en el derecho están todas las mujeres a quienes la dignidad de sus maridos o padres hace partícipes de este alto honor. Ninguna de ellas lleva oro ni luce collares, sino que, vestidas de blanco y sin adornos, ofrecen una imagen de dolor. Esta ceremonia se cumple durante siete días. Cada día los médicos acuden y se acercan al lecho, simulando que examinan al enfermo, y cada día anuncian que va peor. Luego, cuando ven que ha muerto, los miembros más nobles del orden ecuestre y jóvenes escogidos del orden senatorial levantan el lecho, lo llevan por la Vía Sacra, y lo exponen en el foro antiguo, en el sitio donde los magistrados romanos renuncian a sus cargos. A ambos lados se levantan unos estrados dispuestos en gradas; en un lado se encuentra un coro de niños de familias nobles y patricias, y en el opuesto hay uno de mujeres de elevado rango. Cada coro entona himnos y cantos en honor del muerto, interpretados en un ritmo solemne y lamentoso. A continuación vuelven a levantar en andas el fúnebre lecho y lo llevan fuera de la ciudad, al Campo de Marte, donde han erigido, en el lugar más abierto, una construcción cuadrada sin otro material que enormes maderos ensamblados en un armazón a modo de casa. En su interior está completamente llena de leña, y por fuera está decorada con tapices tejidos en oro, estatuillas de marfil y pinturas diversas. Sobre este cuerpo se levanta otro, semejante en forma y decoración, pero más pequeño y con ventanas y puertas abiertas. Luego hay, un tercero y un cuarto, siempre el de encima menor que el de debajo hasta que se llega al último, el más pequeño de todos. La forma de esta construcción es comparable a las torres de luces que hay en los puertos, cuyo fuego orienta de noche las naves hacia fondeaderos seguros; son las torres normalmente conocidas con el nombre de faros. Suben luego el féretro y lo colocan en el segundo compartimento. Esparcen entonces todo tipo de inciensos y perfumes de la tierra y vuelcan montones de frutos, hierbas y jugos aromáticos. No es posible encontrar ningún pueblo ni ciudad ni particular de cierta alcurnia y categoría que no envíe con afán de distinguirse estos dones postreros en honor del emperador. Cuando se ha apilado un enorme montón de productos aromáticos y todo el lugar se ha llenado de perfumes, tiene lugar una cabalgata en torno de la pira, y todo el orden ecuestre cabalga en círculo, en una formación que evoluciona siguiendo el ritmo de una danza pírrica. También giran unos carros en una formación semejante, con sus aurigas vestidos con togas bordadas en púrpura. En los carros van imágenes con las mascaras de ilustres generales y emperadores romanos. Cumplidas estas ceremonias, el sucesor del imperio coge una antorcha y la aplica a la torre, y los restantes encienden el fuego por todo el derredor de la pira. El fuego prende fácilmente y todo arde sin dificultad por la gran cantidad de leña y de productos aromáticos acumulados. Luego, desde el más pequeño y último de los pisos, como desde una almena, un águila es soltada para que se remonte hacia el cielo con el fuego. Los romanos creen que lleva el alma del emperador desde la tierra hasta el cielo. Y a partir de esta ceremonia es venerado con el resto de los dioses.

( Herodiano en "Historia del Imperio Romano después de Marco Aurelio" )