Cenarás
deliciosamente, Julio Cerial, en mi casa; si no tienes una propuesta mejor,
ven. Estate preparado a la hora octava; nos bañaremos juntos: sabes que cerca
de mi casa están los baños de Estéfano. De entrante se te pondrá lechuga
apropiada para hacer andar el vientre, y tallos separados de sus puerros; luego
una cría de atún grandecita, más grande en cualquier caso que una delgada
caballa, pero cubierta con huevos y hojas de ruda; no faltarán otros huevos
cocidos en tenue ceniza ni quesos cuajados al fuego de Velabro ni aceitunas que
sufrieron el frío del Piceno. Esto basta como entrante. ¿Deseas saber lo que
viene después? te mentiré para que vengas: pescados, mariscos, ubres de cerca y
aves cebadas de corral y de agua.
Continuación del blog "APASIONADOS DEL IMPERIO ROMANO", de Xavier Valderas. Se crea porque ya no se pueden subir más etiquetas debido al extenso blog anterior, con más de 10.500 entradas.
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lunes, 30 de marzo de 2020
domingo, 16 de febrero de 2020
ANFITRIÓN ROMANO
Sería
largo de contar al detalle, y además no importa, de qué modo a ocurrido que yo
haya cenado en casa de un individuo... un hombre fino y económico, según él,
vil y derrochador, según mi opinión. Pues ponía para él y para unos pocos
algunos manjares suculentos, para los demás despreciables y escasos. Había
distribuido el vino dentro de tres pequeñas vasijas en tres categorías, no para
que hubiera posibilidad de elegir, sino para que no existiese no oportunidad de
rechazar lo que se ofrecía: una, para él y nosotros, otra, para los amigos
inferiores (pues tiene a los amigos clasificados por grados), y otras, para sus
libertos y los nuestros. Mi vecino de mesa observó este detalle y me preguntó
si yo aprobaba esta conducta. Le dije que no. "¿Entonces tú?", me
dice "¿qué costumbre sigues?". "Yo sirvo a todos las mismas
cosas; pues invito a cenar, no a un desaire, e igualo en todas las cosas a los
invitados que igualé en la mesa y el lecho". "¿También a los
libertos?". "También; porque entonces los considero comensales, no
libertos". Y él replica: "Te costará mucho". "Muy
poco". "¿Cómo puede ser?". "Porque ciertamente mis libertos
no beben el mismo vino que yo, sino que yo bebo el mismo que mis
libertos".
(
Plinio en "Cartas")
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