De tal suerte se
expresaban los pretendientes. Mas el ingenioso Odiseo, no bien hubo
tentado y examinado el grande arco por todas partes, cual un hábil citarista y
cantor tiende fácilmente con la clavija nueva la cuerda formada por el
retorcido intestino de una oveja que antes atara del uno y del otro lado: de
este modo, sin esfuerzo alguno, armó Odiseo el grande arco. Seguidamente probó
la cuerda, asiéndola con la diestra, y dejóse oír un hermoso sonido muy
semejante a la voz de una golondrina. Sintieron entonces los pretendientes gran
pesar y a todos se les mudó el color. Zeus despidió un gran trueno como
señal y holgóse el paciente divino Odiseo de que el hijo del artero Cronos le
enviase aquel presagio. Tomó el héroe una veloz flecha que estaba encima de la
mesa, porque las otras se hallaban dentro de la hueca aljaba, aunque muy pronto
habían de sentir su fuerza los aqueo. Y acomodándola al arco, tiró a la vez de
la cuerda y de las barbas, allí mismo, sentado en la silla; apuntó al blanco,
despidió la saeta y no erró a ninguna de las segures, desde el primer agujero
hasta el último: la flecha, que el bronce hacía ponderosa, las atravesó a todas
y salió afuera. Después de lo cual dijo a Telémaco: ¡Telémaco! No te afrenta el
huésped que está en tu palacio: ni erré el blanco ni me costó gran fatiga armar
el arco; mis fuerzas están enteras todavía, no cual los pretendientes,
menospreciándome, me lo echaban a la cara, Pero ya es hora de aprestar la cena
a los aqueos, mientras hay luz, para que después se deleiten de otro modo, con
el canto y la cítara, que son los ornamentos del banquete. Dijo, e hizo con las
cejas una señal. Y Telémaco, el caro hijo del divino Odiseo, ciñó la aguda
espada, asió su lanza y armado de reluciente bronce, se puso en pie al lado de
la silla, junto a su padre”.
Continuación del blog "APASIONADOS DEL IMPERIO ROMANO", de Xavier Valderas. Se crea porque ya no se pueden subir más etiquetas debido al extenso blog anterior, con más de 10.500 entradas.
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viernes, 10 de abril de 2020
miércoles, 8 de abril de 2020
PENÉLOPE TEJIENDO Y DESTEJIENDO
¡Telémaco
altilocuo, incapaz de moderar tus ímpetus!. ¿Qué has dicho para ultrajarnos?.
Tú deseas cubrirnos de baldón. Mas la culpa no la tienen los aqueos que
pretenden a tu madre, sino ella que sabe proceder con gran astucia. Tres años
van con éste, y pronto llegará el cuarto, que contrista el ánimo que los
argivos tienen en su pecho. A todos les da esperanzas, y a cada uno en
particular le hace promesas y le envía mensajes: pero son muy diferentes los
pensamientos que en su inteligencia revuelve. Y aun discurrió su espíritu este
otro engaño: se puso a tejer en palacio una gran tela sutil e interminable y a
la hora nos habló de esta guisa. ¡Jóvenes, pretendientes míos!. ¿Ya que ha
muerto el divinal Odiseo, aguardad, para instar mis bodas, que acabe
este lienzo (no sea que se me pierdan inútilmente los hilos), a fin de que
tenga sudario el héroe de Laertes cuando le sorprenda la Moira de la aterradora
muerte. ¡No se me vaya a indignar alguna de las aqueas del pueblo, si ve enterrar
sin mortaja a un hombre que ha poseído tantos bienes!. Así dijo, y nuestro
ánimo generoso se dejó persuadir. Desde aquel instante pasaba el día labrando
la gran tela, y por la noche, tan luego como se alumbraba con las antorchas,
deshacía lo tejido. De esta suerte logró ocultar el engaño y que sus palabras
fueran creídas por los aqueos durante un trienio; mas, así que vino el cuarto
año y volvieron a sucederse las estaciones, nos lo revelo una de las mujeres,
que conocía muy bien lo que pasaba, y sorprendímosla cuando destejía la
espléndida tela. Así fue como, mal de su grado, se vio en la necesidad de
acabarla. Oye, pues, lo que te responden los pretendientes, para que lo alcance
tu ingenio y lo sepan también los aqueos todos. Haz que tu madre vuelva a su
casa, y ordénale que tome por esposo a quien su padre le aconseje y a ella le
plazca.
( Homero en "La
Odisea" )
domingo, 16 de febrero de 2020
TELÉMACO
En la mitología griega,
Telémaco (en griego antiguo Τηλέμαχος Têlémakhos, traducido como aquel que
combate desde lejos, sugiriendo que es un arquero) es el hijo de Odiseo
y de Penélope, y un personaje de la Odisea.
Telémaco era todavía un niño
cuando su padre marchó a la guerra de Troya, y en sus casi veinte años de ausencia
creció hasta hacerse adulto. Después de que los dioses en asamblea hubieran
decidido que Odiseo debía volver a casa desde la isla de Ogigia, Atenea,
adoptando la apariencia de Méntor, rey de los tafios, fue a Ítaca y
advirtió a Telémaco que expulsase de su casa a los molestos pretendientes de su
madre y se dirigiese a Pilos y a Esparta con el fin de recabar información
sobre su padre.
Telémaco siguió el consejo,
pero los pretendientes se negaron a abandonar su hogar, y Atenea, aún con la
forma de Méntor, lo acompañó a Pilos. Allí fueron recibidos hospitalariamente
por Néstor. Su hijo Pisístrato durmió junto a él, mientras Méntor
lo hizo en el barco con la tripulación. Al día siguiente, una hija de Néstor, Policasta,
bañó a Telémaco. Luego Pisístrato lo guió a Esparta. También Menelao lo
recibió amablemente, y le comunicó la profecía de Proteo sobre Odiseo:
que estaba siendo retenido contra su voluntad por la ninfa Calipso, que
lo amaba.
Desde Hyminepatre, Telémaco
regresó a casa, y una vez allí encontró a su padre con su fiel porquerizo
Eumeo. Sin embargo, Atenea había transformado a Odiseo en mendigo, así que
Telémaco no reconoció a su padre sino más tarde, al revelarle éste su
identidad. Padre e hijo acordaron entonces castigar a los pretendientes; y
cuando acabaron con ellos o los dispersaron, Telémaco acompañó a su padre a ver
a su anciano abuelo Laertes.
En las tradiciones posteriores
a Homero, se recoge que, cuando fingía imbecilidad Odiseo para no ir a la
guerra de Troya, Palamedes puso al pequeño Telémaco ante el arado con el
que se afanaba Odiseo en surcar la playa y sembrar sal. Según algunas fuentes,
Telémaco fue el padre de Persépolis y del poeta Homero con Policasta (a
veces llamada Epicasta), hija de Néstor, y de Ptoliportes con Nausícaa,
hija de Alcínoo. Otros cuentan que fue inducido por Atenea a casarse
con Circe, y que con ella fue padre de Latino. O que se casó con
Casífone, una hija de ésta, pero en una disputa con su suegra la mató,
por lo que a su vez Casífone lo mató a él. Una versión afirma que Odiseo,
debido a que una profecía advertía de que su hijo era peligroso para él, lo
desterró de Ítaca. Servio hace a Telémaco el fundador de la ciudad de Clusium
en Etruria.
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