Cuando más felices son los tiempos, más pronto pasan.
Continuación del blog "APASIONADOS DEL IMPERIO ROMANO", de Xavier Valderas. Se crea porque ya no se pueden subir más etiquetas debido al extenso blog anterior, con más de 10.500 entradas.
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domingo, 11 de octubre de 2020
viernes, 24 de abril de 2020
CARTA DE PLINIO EL JOVEN A CORNELIO TÁCITO DESCRIBIENDO LA ERUPCIÓN DEL VESUBIO
El 24 de agosto, alrededor de la una de la tarde,
mi madre le llamó la atención a Plinio el Viejo sobre una nube que tenía un
tamaño y una forma muy inusuales. Acababa de tomar el sol y, tras haberse
bañado en agua fría y haber tomado una comida ligera, se había retirado a su
estudio a leer. Ante la noticia, se levantó inmediatamente y salió fuera; al
ver la nube, se dirigió a un montículo desde donde podría tener una mejor
visión de este fenómeno tan poco común. Una nube, procedente de qué montaña no
estaba claro desde aquél lugar (aunque luego se dijo que venía del monte
Vesubio), estaba ascendiendo; de su aspecto no puedo darte una descripción más
exacta que se parecía a un pino, pues se iba acortando con la altura en la
forma de un tronco muy alto, extendiéndose a su través en la copa a modo de
ramas; estaría ocasionada, me imagino, bien por alguna corriente repentina de
viento que la impulsaba hacia arriba pero cuya fuerza decreciera con la altura,
o bien porque la propia nube se presionaba a sí misma debido a su propio peso,
expandiéndola del modo que te he descrito arriba. Parecía ora clara y
brillante, ora oscura y moteada, según estuviera más o menos impregnada de
tierra y ceniza. Este fenómeno le pareció extraordinario a un hombre de la
educación y cultura de mi tío, por lo que decidió acercarse más para poder
examinarlo mejor.
lunes, 13 de abril de 2020
lunes, 6 de abril de 2020
CARTA DE PLINIO EL JOVEN A UN AMIGO POR EL FALLECIMIENTO DE UN HIJA DE FUNDANO (AMIGO COMÚN DE AMBOS)
Te escribo muy afligido, pues la hija más joven de nuestro amigo
Fundano ha muerto. Nunca vi nada más alegre que esta criatura, nadie más digna
de ser amada o que mereciera, no sólo una larga vida, sino incluso la inmortalidad.
No había cumplido todavía trece años y ya manifestaba el buen sentido de una mujer
de edad, la dignidad de una madre, la tímida inocencia de la virginidad y la
dulzura de una niña. ¡Cómo sé estrechaba contra su padre cuando éste la abrazaba
y con qué timidez y ternura rodeaba con sus brazos el cuello de sus amigos!. Quería a sus niñeras, a sus preceptores y a
sus tutores, agradeciéndoles lo que habían hecho por ella. ¡Cuán inteligente y
ansiosa en sus lecturas, cuán discreta y circunspecta en sus juegos!. ¡Y pensar
en el dominio sobre sí misma, en la paciencia y en el valor con que soportó su última
enfermedad!. Hacía todo lo que los médicos le ordenaban; trataba de animar a su
hermana y a su padre, y a fuerza de voluntad mantuvo activo su débil cuerpo
cuando su energía se iba agotando. Su entereza persistió hasta el último
momento sin que la alterasen la enfermedad ni el miedo a la muerte, la muerte que
nos la iba a arrebatar. Su pérdida ha sido, desde luego, un amargo dolor y el
golpe más cruel por el momento en que ha llegado. Estaba comprometida con un
excelente muchacho. Ya se había fijado el día de la boda y se habían enviado
las invitaciones. Toda esta alegría se trocó en dolor. No puedes imaginarte mi
angustia al oír a Fundano —el dolor tiene detalles desgarradores— dando órdenes
para que el dinero que había de gastarse en galas nupciales y perlas y joyas se
empleara en incienso, ungüentos y perfumes para el funeral. Fundano es un
hombre culto y reflexivo, el tipo del hombre que ha consagrado su vida a
estudios y ocupaciones serias. Ahora rechaza con aversión todos los consejos
que tan a menudo ha dado y oído dar, y, desterrando de su mente todos los demás
intereses, está totalmente entregado a los afectos familiares. Tú lo
comprenderás y, desde luego, lo admirarás si piensas en lo que ha perdido. Ha
perdido una hija que reflejaba tanto su carácter como sus facciones y expresión.
Con una notable semejanza, ella encarnaba de nuevo la personalidad de su padre.
Si le escribes acerca de esta gran pena, procura no instarle a recobrar calma,
y no te expreses con excesiva energía; escríbele una carta dulce y afectuosa.
Un intervalo de tiempo contribuirá mucho a que se encuentre en disposición de
aceptar tus consuelos. Una herida en carne viva huye del contacto de la mano
del médico; después puede soportarlo y más tarde lo necesita: de la misma
manera el dolor, cuando está reciente rechaza y rehuye cualquier intento de
consuelo, pero pronto se desea y finalmente se acepta si se hace con dulzura.
FANS DE LAS CARRERAS DE CABALLOS
Es un color lo que ellos aplauden,
es un color lo que ellos aman, y si en plena carrera y en medio de la competición
se intercambiasen los colores, éste para allí y aquél para aquí, el favor y el
entusiasmo de la gente cambiarían igualmente, y abandonarían repentinamente a
aquellos famosos aurigas, a aquellos famosos caballos, a los que reconocen a lo
lejos, y cuyos nombres aclaman .
( Plinio el Joven )
domingo, 22 de marzo de 2020
PLINIO EL JOVEN DICE SOBRE EL AMOR
Cuando se ama a alguien con pasión, es una tortura pasar, aunque
sólo sea un momento, sin saber nada del ser querido.
viernes, 20 de marzo de 2020
CARTA APASIONADA DE PLINIO EL JOVEN A SU ESPOSA CALPURNIA
Nunca he estado más contrariado por los compromisos que me han
impedido acompañarte en tu viaje a Campania para convalecer, o salir
inmediatamente a reunirme contigo. En este momento especialmente necesito estar
contigo; necesito ver con mis propios ojos lo que haces para recobrar la salud,
si en realidad disfrutas plenamente de la tranquilidad, los placeres y la
abundancia de ese lugar. Aun cuando te encontrases fuerte, tu ausencia seguiría
inquietándome, pues, cuando se ama a alguien con pasión, es una tortura pasar, aunque
sólo sea un momento, sin saber nada del ser querido. Pero, tal como están las
cosas, la idea de tu ausencia, junto con tu mala salud, me aterroriza con vagas
y confusas ansiedades. Me imagino todo lo imaginable: mis imaginaciones me
hacen tener miedo de todo, y, como pasa siempre que se tiene miedo, veo las
mismas cosas que más imploro que no sucedan. Por tanto, te ruego encarecidamente
que tengas compasión de mis temores y me envíes una carta, o mejor dos, cada
día. Mientras las esté leyendo me preocuparé menos: cuando termine de leerlas volverán
de nuevo mis temores. Escribe cuanto puedas, aunque la delicia de recibir tus
cartas es un puro tormento.
sábado, 11 de enero de 2020
lunes, 6 de enero de 2020
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