Los reinados de Nerva y Trajano, fueron tiempos
en que se permite pensar lo que quieras y decir lo que pienses.
Continuación del blog "APASIONADOS DEL IMPERIO ROMANO", de Xavier Valderas. Se crea porque ya no se pueden subir más etiquetas debido al extenso blog anterior, con más de 10.500 entradas.
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sábado, 25 de abril de 2020
martes, 21 de abril de 2020
NERVA NOMBRA A TRAJANO SU SUCESOR EN EL TRONO IMPERIAL ROMANO
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| EMPERADOR NERVA |
Así Trajano se convirtió
en César. Pues Nerva no estimaba la relación familiar por encima de la
seguridad del Estado, ni estaba menos dispuesto a adoptar Trajano, por la
condición de este último de hispánico en lugar de itálico, debido a que ningún
extranjero había ostentado jamás la soberanía romana; pero Nerva buscaba un
hombre por su capacidad, y no por su nacionalidad.
( Dión Casio )
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lunes, 13 de abril de 2020
domingo, 12 de abril de 2020
EL CÓNSUL SEXTO JULIO FRONTINO
Sexto Julio Frontino (en latín, Sextus Iulius Frontinus; c.
40-103) fue un político del Imperio romano, uno de los más importantes
aristócratas de finales del siglo I. Es principalmente famoso por sus obras y
escritos, especialmente por un informe en el que habla de los acueductos de la
ciudad de Roma.
Lo primero que se conoce de la
carrera de Julio Frontino fue su elección para la pretura en el año 70. En 73, Vespasiano
le nombró consul suffectus. En el año 75, se le envió a la provincia de
Britania para que sucediera a Quinto Petilio Cerial en el gobierno de la
isla.
Durante su cargo, Frontino subyugó a los siluros y a otras tribus
hostiles de Gales, estableciendo una nueva base para la Legio II Augusta en
Caerleon o Isca Augusta y un sistema de fortificaciones que constaba de
fortalezas situadas a 20 km de distancia entre ellas, incluyendo la de
Luentinum, que tenía como objetivo controlar las minas de oro de Dolaucothi. En
el año 78, Frontino fue sucedido en el gobierno de Britannia por el general Cneo
Julio Agrícola.
Poco después, entre 81 y 85,
fue gobernador de la provincia Germania Inferior, participando en las
operaciones emprendidas por Domiciano contra los catos. En 86 fue
nombrado procónsul de la provincia Asia.
En el año 95, Frontino fue
nombrado comisionado de los acueductos de la capital imperial (curator aquarum)
por el emperador Nerva. En el cargo estuvo pocos meses. No obstante,
dadas las dificultades vividas para dominar el cargo, relativo a la mayor
empresa del imperio - el abastecimiento de agua de la ciudad de Roma - esto le
llevó a continuar la redacción del informe incluso tras abandonar el cargo,
hasta su conclusión. En la introducción hace constar el fin con el que lo
escribió.
El cargo de curator aquarum era
exclusivo de personas de gran influencia política, lo que revela la importancia
que Frontino logró durante su carrera. Además de ello, Frontino formaba parte
del Colegio de Augures. Durante su cargo de comisionado de las aguas de la
ciudad, Frontino redactó un informe acerca del estado de todos los acueductos
de la ciudad. Este informe, el primero que se escribía acerca del tema, y el
primero conservado redactado en forma de prosa profesional, ha sido una de las
más importantes fuentes de información sobre obras de ingeniería de la Edad
Clásica.
Durante su cargo, Frontino
siguió la política de otro estadista romano, Marco Agripa, quien en el
año 34 a. C. organizó una campaña pública de reparaciones y mejoras de los
edificios de Roma. Durante la campaña de Agripa, el Aqua Marcia fue sometido a
una importante renovación y se ampliaron las tuberías de la ciudad. A través de
estas acciones, Agripa siguió la línea que había iniciado tras su nombramiento
como edil (funcionario encargado de los edificios y festivales de Roma).
Durante la edilidad de Agripa, las calles se repararon y las alcantarillas se
limpiaron y renovaron. En épocas posteriores, Agripa seguiría mejorando y
embelleciendo la ciudad al ampliar la Cloaca Máxima, sistema de alcantarillado
de Roma, y construir termas, pórticos y jardines.
En 98, por voluntad de Trajano,
fue elegido consul suffectus por segunda vez, dentro de los sucesivos
sustitutos elegidos para suplir al fallecido emperador Nerva, culminando su carrera
en 100, cuando Trajano lo nombró consul ordinarius junto con él, alcanzando el
raro honor de un tercer consulado sin pertenecer a la familia imperial.
Su obra más importante, De
aquaeductu, constituye un informe oficial para el emperador que registra el
estado de los acueductos de Roma. De aquaeductu presenta la historia y
descripción del suministro de agua a Roma, incluyendo las leyes relativas a su
uso y mantenimiento. Además de describir la historia de todos los acueductos de
la capital imperial, la obra de Frontino registra los tamaños de todos los
canales, las tasas de aprobación de su construcción entre la población y la
calidad de las aguas de los acueductos en función de que su fuente fuera un
río, lago o manantial. Entre los acueductos citados en el escrito se encuentran
el Aqua Appia, el Aqua Alsietina, el Aqua Tepula, el Anio Novus, el Aqua Virgo,
el Aqua Claudia y el Aqua Traiana.
Lo primero a lo que Frontino se
dedicó cuando fue nombrado comisionado de las aguas de Roma fue a elaborar un
mapa del sistema de acueductos, canales y alcantarillas de la capital a fin de
poder evaluar su estado antes de proceder a su mantenimiento. Tras terminar el
mapa, Frontino alegó que muchos de los acueductos se habían descuidado y que no
funcionaban a pleno rendimiento. Preocupado principalmente por la falta de
escrúpulos de granjeros y comerciantes, que aprovechaban el emplazamiento de
los acueductos para insertar tubos con el fin de apropiarse de parte del
suministro de agua, Frontino se entregó a una profunda investigación a lo largo
de toda el área por la que discurría el agua. Frontino tomó como modelo la obra
de Vitruvio, De Architectura, que habla de la construcción y
mantenimiento de los acueductos en el siglo anterior. Casualmente, se adjuntó
el informe de Julio Frontino a la edición primera de Vitruvio publicada en Roma
en (1486).
El modo en que se distribuía el
agua en Roma dependía de la zona por la que entrara a la ciudad, de su calidad
y del modo de gestionarla. Por regla general, el agua de mala calidad se empleaba
para regar jardines, mientras que únicamente la de mejor calidad estaba
destinada a ser consumida por los ciudadanos. Por otra parte, el agua de
calidad intermedia se empleaba para suministrar a baños y fuentes. Al acceder
al cargo de comisionado, Frontino criticó que se mezclaran sin miedo aguas
procedentes de diferentes fuentes. Una de sus primeras decisiones fue separar
las aguas de cada acueducto.
Frontino mantuvo siempre una
fuerte preocupación por la existencia de fugas en el sistema, especialmente en
los conductos subterráneos, más difíciles de localizar y reparar, problema que
todavía hoy es una fuente de preocupación entre los ingenieros. Los acueductos
que circulaban por encima del suelo se mantuvieron en buenas condiciones, especialmente
los que estaban sujetos por estructuras de gran tamaño. Según Frontino era
esencial mantener los árboles a una distancia prudencial de los acueductos a
fin de que no dañaran las estructuras con sus raíces. Durante su tiempo en el
cargo, Frontino reformó la ley que vigilaba el estado de los acueductos,
modificando gran parte de sus estatutos.
Durante su vida, Frontino
escribió un tratado teórico sobre la ciencia militar, el cual se ha perdido. La
obra que sí ha perdurado, su Strategemata, es una colección de ejemplos de
tácticas militares empleadas durante la hegemonía de los mundos griego y romano.
Probablemente esta obra se escribió sobre la base de sus experiencias bélicas
mientras dirigía los ejércitos estacionados en Britania contra las tribus
nativas de la isla.
No tuvo la fortuna del otro
autor romano que trató sobre la guerra, Vegecio, pero también fue
ampliamente conocido y leído durante la Edad Media. Así se hicieron
traducciones al español, al catalán y al aragonés medieval.
La versión catalana, que se
conserva en un único manuscrito (BNE, ms. 6293) fue la base de la versión
aragonesa medieval (BNE, ms. 10198). Al castellano se hicieron dos traducciones
independientes: una anónima en el siglo XV que se conserva en tres manuscritos
(BNE, mss. 9253, 9608 y 10204) que acaban de ser publicados6 y una segunda traducción
a cargo de Diego Guillén de Ávila impresa en Salamanca en 1516.
jueves, 9 de abril de 2020
SANTA MATILDE DE HACKEBORN DICE SOBREDE LAS ALMAS DE SALOMÓN, SANSÓN, ORÍGENES Y TRAJANO
A
ruegos de un religioso pregunta al Señor dónde están las almas de Sansón,
Salomón, Orígenes y Trajano; y el Señor le contesta: «Quiero que permanezcan
ocultas a los hombres las disposiciones de mi piedad para el alma de Salomón, a
fin de que eviten con más cuidado los pecados carnales. Y es, asimismo,
voluntad mía no sean conocidas las decisiones de mi Piedad para con el alma de
Sansón a fin de que tiemblen los mortales saciar sus instintos de venganza en
sus enemigos; y también quiero se ignore lo que ha hecho mi voluntad con el
alma de Orígenes para que nadie se atreva a entonarse fiado de su ciencia ;
e igualmente decidí no sepa el hombre el fallo de mi liberalidad con el alma de
Trajano, para exaltación de la Fe Católica, ya que ese emperador, aunque dotado
de todas las virtudes naturales, careció sin embargo de la Fe cristiana y del
bautismo.»
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| Anton Raphael Mengs La apoteosis de Trajano |
lunes, 30 de marzo de 2020
MARCO CORNELIO FRONTÓN DICE SOBRE LA POLÍTICA DE DIVERSIONES DEL EMPERADOR TRAJANO
Del más alto sentido del
conocimiento político parece derivarse el que el príncipe no se desentendiese ni
siquiera de los histriones y demás actores de teatro, circo o anfiteatro, pues
sabía que el pueblo romano se siente dominado fundamentalmente por dos cosas,
la distribución de trigo y los espectáculos; que el mando no se somete menos a
prueba en asuntos de diversión que en cuestiones serias; que el rechazo de los
asuntos serios conlleva una gran pérdida, pero el de las diversiones, el mayor
de los descontentos. Las distribuciones de grano se ansían menos fuertemente
que los espectáculos: con dádivas de trigo se aplaca a una muchedumbre, uno por
uno y llamados por su nombre; en cambio, con los espectáculos se reconcilia al
pueblo entero no o más que conciliarse con los juegos y las celebraciones de
espectáculos. Para este fin ofrecidas por nuestros antepasados procesiones,
carros, carros sagrados, despojos, elefantes, toros salvajes el pueblo romano haría
uso de los espectáculos hacen resonar o suponen mal augurio en muchas lenguas. Estas
cosas han sido mencionadas por mí con el fin de refutar a los detractores.
domingo, 22 de marzo de 2020
DOMICIA LUCILA, MADRE DE MARCO AURELIO
Domicia
Lucila (en latín, Domitia Lucilla;a c.
105-c. 155/161) fue una noble romana que vivió durante el siglo II, madre del
emperador Marco
Aurelio.
Domicia,
nacida entre los años 103 y 107,12 era hija de Publio Calvisio Tulo Rusón, cónsul en el año 109 y por segunda vez en fecha
desconocida, y de Domicia
Lucila la Mayor,
cuya ascendencia paterna se remontaba a Domicio Afer, un famoso orador que llegó a Roma durante el reinado de Tiberio procedente de Nemauso (Nimes), en la
Galia Narbonense, y terminó reuniendo una gran fortuna. Domicio adoptó a dos
hijos de un ciudadano al que había llevado a la ruina, Sexto Curvio, que recibieron los nombres de Domicio Lucano y Domicio Tulo, padre y tío respectivamente de Domicia la Mayor. Lucano y Tulo fueron elevados al patriciado, junto con otros
muchos notables procedentes de provincias, como los Trajanos y los Annio Vero, en tiempos de Vespasiano y Tito . Por
parte materna, el abuelo de Domicia la Mayor era Tito Curtilio Mancia, cónsul sufecto en el año 55.
Desde
el gran incendio de Roma del año 64 comenzó con Nerón una gran reconstrucción de la ciudad
que tuvo continuidad durante el siguiente medio siglo con los sucesivos
emperadores. Así, Vespasiano
y Tito erigieron el
Foro de la Paz, nuevas termas y, sobre todo, el Coliseo; Domiciano amplió las residencias imperiales
del Palatino y tanto
Trajano como Adriano no
dejaron de patrocinar grandes proyectos constructivos. Algunos de los grandes
beneficiarios de este proceso fueron los propietarios de fábricas de ladrillos
y otros materiales de obra, entre los que se encontraban los Domicio, que
amasaron enormes fortunas en este periodo. La
riqueza iba acompañada de honores y Tulo consiguió entrar a formar parte del
colegio sacerdotal senatorial de los Septemviri Epulones, en el que también
ingresó a finales del siglo i el mismo emperador Adriano.
Domicia
la Mayor era hija de Lucano, pero fue adoptada por Tulo como condición para que
este recibiera la fortuna de su hermano, y debía además nombrarla heredera, por
lo que a la muerte de Tulo, a finales del año 108 o principios de 109, Domicia
se había convertido en una mujer inmensamente rica, que ya contaba además con el patrimonio recibido de su
abuelo Curtilio
Mancia. Corrían rumores en Roma sobre tan importante testamento y
hasta el mismo Plinio escribió a un amigo: «no se habla de
otra cosa en la ciudad». También era beneficiario, junto a Trajano y en un
codicilo final, P.
Calvisio Rusón,
marido en segundas nupcias de Domicia, con quien se casó probablemente entre
los años 103 y 105,102 y
que también adoptó el nombre de su tío, quien lo trata de amicus rarissimus en
el testamento, por lo que ya con motivo de su
consulado de 109 aparece en los Fasti Ostienses como «P. Calvisius Tullus».
Debido
entre otras cosas al estado de conservación del testamento, la interpretación
de los nombres que en el aparecen, además de la identidad misma del testador,
ha sido objeto de múltiples especulaciones.
Así se ha sugerido que el primer marido de Domicia la Mayor podría haber
sido Publio Elio
Adriano Afer, el
padre del emperador Adriano, e
incluso que Domicia
Longina, la esposa
de Domiciano, habría estado también casada con Domicio Tulo.
Sin
embargo, hasta la muerte de Adriano al frente de la familia estuvo Lucio Catilio Severo,
procedente de Apamea, en Bitinia, casado al parecer con Dasumia Pola, la viuda de Domicio Tulo, y colega
de este y del emperador como Septimio Severo fue
cónsul primero bajo Trajano y una segunda vez en 120 en compañía
de Antonio Pío, gobernador de Asia y de Siria, y
prefecto de Roma, cargo que ostentaba todavía en el año 138. Severo se hizo
cargo de la educación de Marco Aurelio,
lo que recuerda este en el primer libro de las Meditaciones, donde le agradece
haberle proporcionado los mejores y más caros maestros, que acudían a su «casa»
del Celio a darle clases. El joven
incluso adoptó el nombre de Catilio Severo en
adición al suyo propio, Marco Annio Vero.
Domicia
Lucila contrajo matrimonio alrededor del año 118 con Marco Annio Vero, pretor que procedía de una rica
familia senatorial de origen hispano. Su abuelo, un «hombre nuevo» llamado
Annio Vero, procedía de Ucubi, en la provincia
hispana de la Bética, y también consiguió la pretura una vez accedió al rango
senatorial. El hijo de este, también llamado Marco Annio Vero, fue cónsul en tres ocasiones, una en tiempos de Domiciano (sufecto en 97)25 y dos bajo Adriano (en 121 y 126), emperador que lo tuvo como uno de sus más importantes
defensores en el Senado durante el complicado comienzo de su reinado, cuando
ocupó también, durante siete años y hasta 124, el cargo de prefecto de Roma.
M.
Annio Vero se casó
con Rupilia Faustina, matrimonio del que nacieron, además
del esposo de Lucila otros dos hermanos: Marco Annio Libón y Faustina la Mayor, posteriormente emperatriz romana
por su enlace con Antonino
Pío. Poseía también
una residencia en el monte Celio, cerca de la de los Laterani, donde vivió Marco Aurelio durante un tiempo después de la
muerte de su padre. Vero era sobrino de la emperatriz romana Vibia Sabina, y su abuela materna era Matidia la Mayor, la sobrina del emperador Trajano.
Es
muy probable que hubiera pertenecido a Domicio Tulo la residencia de los jardines del monte Celio, donde nació y
pasó sus primeros años el futuro emperador Marco Aurelio. Marco siempre consideró esos jardines como su hogar y
sintió gran pena cuando tuvo que abandonarlos el año 138, al ser adoptado por Antonino Pío y verse obligado a trasladarse a la
residencia de Adriano en el Palatino, el antiguo palacio de Tiberio.
Domicia,
como era relativamente habitual en la clase alta romana de su época, dominaba el griego y es muy posible que la familiaridad que
alcanzó Marco Aurelio con ese idioma se debiera en primer lugar a ella. Fue
también muy amiga del maestro de su hijo, Marco Cornelio Frontón, y de su esposa Cratia, con quienes se intercambiaba
también correspondencia en griego en la que quedaba de manifiesto su
familiaridad con autores como Homero, Hesíodo o Eurípides. Se conserva una carta de verano del año 142,
mientras la familia imperial se encontraba en las cercanías de Nápoles, en la
que Frontón se lamenta por no poder asistir a su cumpleaños debido a que las
obligaciones del consulado lo tenían retenido en Roma.
El
apoyo de Domicia a las pretensiones al trono de su hijo, además de un indicio
sobre su pietas, se ven reflejadas en un pasaje de la Historia Augusta que
relata el malicioso comentario, dirigido a Antonino Pío, del excónsul Valerio Hómulo después de que viera a Domicia rezando ante una estatua de
Apolo: «Esa mujer ora para que llegue tu último día y su hijo reciba el
imperio» .
En
sus Meditaciones, Marco Aurelio la describe como una mujer piadosa, generosa e
incapaz no solo de hacer mal a nadie, sino simplemente de concebirlo (Medit.,
1.3). Domicia Lucila murió tras una prolongada enfermedad en el año 155 o poco
después,cuando tendría unos cuarenta y ocho o cuarenta y nueve años, «aún
joven» según Marco Aurelio, que estuvo muy preocupado por su salud,i pero se alegra de haber podido pasar con ella sus últimos
años (Medit., 1.17.15).
La
fortuna de Domicia, incluido el lucrativo negocio de fabricación de ladrillos,
fue heredada por Marco
Aurelio y Faustina para
terminar finalmente en manos de Cómodo, que acaparó todo el patrimonio familiar.
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