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sábado, 1 de enero de 2022

JULIANO EL APÓSTATA DICE SOBRE LA PERSONALIDAD HUMANA

 

Suele decirse que conocerse a sí mismo es saber que todo es humano. Pero, por supuesto, nadie puede conocerse a sí mismo. Nada humano es en último término predecible. Somos extraños incluso para nosotros mismos.




sábado, 11 de diciembre de 2021

JULIANO EL APÓSTATA DICE SOBRE EL TEMIDO EMPERADOR CONSTANCIO II

 

Constancio era tímido con todo el mundo. Tenía dificultades para hablar, salvo cuando podía hacerlo desde el trono. Con excepción de su esposa, Eusebia, y del gran chambelán, no mantenía relaciones intimas con nadie. Era un hombre extraño. Ahora que ocupo su lugar le tengo más simpatía que entonces, aunque no me gusta. Había crecido su desconfianza al tener que tratar con personas algo más inteligentes que él. Esto, unido a su inquietud, lo convirtió en un hombre humanamente inaccesible. Como estudiante había fracasado en retórica por la lentitud de su mente. Más tarde se dedicó a escribir poesía, hecho que produjo embarazo en todos. Su único ejercicio «intelectual» se realizaba alrededor de las disputas galileas. Me han dicho que para esto poseía bastante talento, pero cualquier sofista de aldea podría hacerse famoso en un sínodo galileo.





domingo, 25 de octubre de 2020

JULIANO EL APÓSTATA DICE SOBRE LA POMPA IMPERIAL ANTE LA PLEBE

 

Fue el emperador Diocleciano quien decidió que deberíamos convertimos en reyes asiáticos —de hecho ya que no de título— para ser exhibidos en raras ocasiones como brillantes efigies de dioses. La razón de Diocleciano era comprensible, quizá ineludible, ya que en el último siglo los emperadores fueron puestos y sacados con toda facilidad según el capricho del ejército. Diocleciano pensó que si éramos apartados, santificados ante los ojos del pueblo y rodeados por un ritual imponente, el ejército tendría menos oportunidades de tratarnos con tan fácil desdén. En cierta medida esta política logró sus objetivos. Sin embargo, todavía cuando cabalgo con gran ceremonia y veo el temor en el rostro del pueblo, un temor no inspirado por mí sino por la teatralidad de la pompa, me siento un perfecto impostor y me entran ganas de sacarme todo el oro de encima y de gritar: «¿Deseáis una estatua o un hombre?» Por supuesto, no lo hago porque me responderían: «¡Una estatua!.






lunes, 12 de octubre de 2020

JULIANO EL APÓSTATA DICE SOBRE LOS HEREDEROS DE CONSTANTINO

 

De acuerdo con el testamento de Constantino, el imperio fue dividido entre los tres hijos sobrevivientes, cada uno de los cuales ya había sido elevado al rango de césar. (Todos los niños de escuela saben esto, pero ¿lo sabrán siempre?).  A los veintiún años Constantino II fue a la prefectura de Galia. Constancio, a  os veinte, a Oriente. Y a los dieciséis, Constante a Italia e Iliria. Cada uno debió asumir automáticamente el título de Augusto. Sorprendentemente, esta división del mundo se realizó en forma pacífica. Después del funeral (al que yo no asistí por ser demasiado joven), Constantino II se retiró inmediatamente a su capital en Vienne, Francia. Constante partió para Milán. Y Constancio ocupó el Sagrado Palacio en Constantinopla.

Entonces comenzaron los asesinatos. Constancio sostuvo que existía u complot para acabar con su vida, instigado por los hijos de Teodora, legítima esposa de su abuelo Constancio Cloro, cuya concubina Elena, madre de Constantino, había sido rechazada cuando su padre fue elevado al rango de emperador. Sí, todo esto puede sonar a embrollo para los que lo lean, pero para nosotros, cogidos en la trama, estas relaciones eran tan evidentemente criminales como las de la araña y la mosca.



domingo, 11 de octubre de 2020

APRENDIZAJE DEL EMPERADOR JULIANO EL APÓSTATA

Si, estoy tratando de imitar el estilo de las Conversaciones consigo mismo de Marco Aurelio, y he fracasado. No sólo porque me falta su pureza y bondad, sino porque él podía escribir sobre las buenas cosas que había aprendido de una buena familia y de buenos amigos, y yo debo escribir sobre las cosas amargas que he aprendido de una familia de asesinos en una época corrompida por las luchas y la intolerancia de una secta cuyo propósito es destruir esa civilización cuya primera nota fue sacada de la deslumbrante lira de Homero. Yo no puedo compararme con Marco Aurelio, ni en cualidades ni en experiencia. Así que debo hablar con mi propia voz.

 

Del ejemplo de mi tío el emperador Constantino, llamado el Grande, muerto cuando yo tenía seis años, extraje la enseñanza de que es peligroso unirse a cualquiera de las facciones galileas, ya que tienden a destruir y encubrir las cosas verdaderamente sagradas. Apenas puedo recordar a Constantino, aunque una vez fui presentado a él en el Sagrado Palacio. Recuerdo vagamente a un gigante, muy perfumado, que usaba un manto cubierto de joyas. Mi hermano mayor, Galo, siempre decía que intenté sacarle su peluca. Pero Galo tiene un humor cruel, y dudo de la veracidad de la historia. Si hubiera tirado de la peluca del emperador, seguramente no me habría ganado su afecto, porque tenía una vanidad femenina por su apariencia; esto lo admiten incluso sus admiradores galileos.

 

De mi madre Basilina he heredado el amor por el conocimiento. Nunca la conocí. Murió poco después de mi nacimiento, el 7 de abril de 331. Era hija del prefecto pretorio Julio Juliano. Según los retratos, me parezco más a ella que a mi padre; tengo en común con ella una nariz recta y labios bastante gruesos, a diferencia de la familia imperial de los Flavios, cuyos miembros generalmente tienen narices aguileñas y una boca fina y arrugada. El emperador Constancio, mi primo y predecesor, era un Flavio típico; se pareció a su padre Constantino, excepto en que era mucho más bajo. Sin embargo, de los Flavios he heredado el tórax y el cuello anchos, legado de nuestros antepasados ilirios, que eran hombres de las montañas.

 

Mi madre, aunque galilea, amaba la literatura. Fue instruida por el eunuco Mardonio, que también fue mi tutor.

De Mardonio aprendí a caminar modestamente, mirando al suelo, sin pavonearme ni calcular el efecto que causaba en los demás. También me enseñó a aplicar la autodisciplina respecto de todas las cosas; particularmente trató de evitar que hablase demasiado. ¡Por fortuna, ahora que soy emperador, todos gozan con mi conversación!. Mardonio también me convenció de que el tiempo dedicado a los juegos o al teatro era tiempo perdido. Gracias a Mardonio, galileo amante del helenismo, conocí a Homero y a Hesiodo, a Platón y a Teofrasto. Fue un buen maestro, aunque severo.

 

De mi primo y predecesor, el emperador Constancio, aprendí a disimular y disfrazar mis verdaderos pensamientos. Una terrible lección, pero, de no haberla aprendido, no hubiera vivido más de veinte años. En el año 337 Constancio mató a mi padre. ¿Su delito?. Consanguinidad. Fui perdonado porque tenía seis años, y mi medio hermano Galo —que tenía once— porque estaba enfermo y no se esperaba que sobreviviese.



sábado, 10 de octubre de 2020

GUERRA CIVIL ENTRE CONSTANTE Y CONSTANTINO II

EMPERADOR CONSTANTE

En el año 340, Constante y Constantino II tuvieron un enfrentamiento y entraron en guerra. Constantino II cayó en una celada en Aquilea y fue ejecutado. Constante se convirtió en el dueño de Occidente. Luego un general llamado Magnencio se proclamó Augusto y envió a Constante de Autun a los Pirineos, donde fue asesinado en el invierno del año 350. En Occidente reinaba el caos. Mientras Magnencio trataba de mantener unido a su Imperio, un general del Danubio llamado Vetranio se proclamó emperador.

( Juliano el Apóstata )





jueves, 8 de octubre de 2020

JULIANO EL APÓSTATA DICE SOBRE SU TÍO CONSTANTINO EL GRANDE

 


Constantino nunca fue un verdadero galileo ( cristiano ); se limitó a utilizar el cristianismo para extender su dominio sobre el mundo. Era un hábil soldado profesional, de escasa instrucción, y no le interesaba lo más mínimo la filosofía, aunque las disputas doctrinarias satisfacían enormemente alguna inclinación perversa en él.





domingo, 20 de septiembre de 2020

JULIANO EL APÓSTATA DICE SOBRE EL CRISTIANISMO

Se supone que la enseñanza más importante de la religión cristiana es "no matarás". Mi primo el emperador Constancio era un cristiano devoto. Pero había matado a alguien de su propia sangre; por lo tanto, si era a la vez un buen cristiano y un asesino, algo fallaba en esa religión. Hasta un niño podía notar la diferencia entre lo que los galileos decían creer y lo que en realidad creían, a juzgar por sus acciones. Una religión de hermandad y moderación que diariamente asesina a los que están en desacuerdo con su doctrina, sólo puede ser considerada hipócrita, o algo peor.





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domingo, 5 de abril de 2020

OLIMPIODORO EL JOVEN


Olimpiodoro el Joven (c. 495 - 570) fue un filósofo neoplatónico, profesor y astrólogo que vivió en los primeros años del Imperio bizantino, tras el Decreto del 529 de Justiniano que cerró la Academia de Platón en Atenas y otras escuelas paganas. Olimpiodoro fue el último pagano que mantuvo la tradición platónica en Alejandría. Tras su muerte, la Escuela de Alejandría pasó a manos de los cristianos aristotélicos y acabó trasladándose a Constantinopla.
 
El propio Olimpiodoro logró sobrevivir a la persecución sufrida por muchos de sus colegas, posiblemente gracias a que la Escuela de Alejandría estaba menos involucrada en la política (por ejemplo, los intentos del emperador Juliano el Apóstata por restablecer los cultos mitraicos) y también quizá porque era más escolástica y menos religiosa que la Academia ateniense.
 
 Se le llama «el Joven» en las referencias contemporáneas porque hubo un filósofo peripatético anterior (siglo V) también llamado Olimpiodoro («el Viejo») que enseñó en Alejandría y es famoso por haber sido el profesor de Proclo.
 
 Entre las obras conservadas de Olimpiodoro están una biografía de Platón, comentarios sobre varios diálogos de éste y sobre Aristóteles, y una introducción a la filosofía aristotélica. Olimpiodoro también proporciona información sobre la obra del neoplatónico anterior Jámblico que no se halla en otra parte.
 
 Además, se conserva un Comentario de Olimpiodoro sobre la Introducción de Paulo Alejandrino a la astrología (que fue escrita en el 378). Aunque el manuscrito del Comentario se atribuye en dos versiones posteriores a Heliodoro, L. G. Westerink arguye que en realidad es el esbozo de una serie de conferencias dadas por Olimpiodoro en Alejandría entre mayo y julio del 564. El Comentario es una ampliación del somero texto de Paulo, explicando prácticas y fuentes. También arroja luz sobre los desarrollos de la teoría astrológicas en los 200 años siguientes a Paulo.








domingo, 29 de marzo de 2020

JULIANO EL APÓSTATA, EMPERADOR FILÓSOFO, DECLARA QUE NO LE GUSTAN LOS JUEGOS



Me prohíbo a mí mismo los teatros a causa de mi estupidez y no admito dentro de la corte espectáculos, excepto en el primer día del año. Quizás, en efecto, esto es también algo pesado y prueba clara de mi pésimo carácter; pues añado otro rasgo todavía más sorprendente: odio los juegos del hipódromo tanto como a los deudores el ágora. Raras veces voy a ellos en las fiestas de los dioses y no permanezco el día entero, como solían hacer mi primo, mi tío y mi hermano paterno. Veo seis carreras en total y eso no como un aficionado ni, en realidad, por Júpiter, sin odio ni aversión, y contento me marcho.













jueves, 26 de marzo de 2020

AMIANO MARCELINO CRÍTICA AL EMPERADOR JULIANO EL APÓSTATA POR APARTARSE DE LAS NORMAS IMPUESTAS POR CONSTANTINO




Cierto día que se hallaba allí actuando como juez y que se anuncio que había llegado de Asia un filosofo llamado Máximo, Juliano se levanto de forma nada apropiada y, olvidando quien era, tras recorrer a la carrera la larga distancia que le separaba de el... le beso ... Con ello daba la sensación de buscar con ansia una gloria vana. Sin duda, olvidaba las palabras de Cicerón, en las que, criticando este comportamiento, decía: "Los propios filósofos ponen su nombre en los libros que escriben para despreciar la gloria, de manera que quieren que se hable de ellos y se les cite, a la vez que dicen despreciar la fama y el honor".




martes, 21 de enero de 2020

JULIANO EL APÓSTATA DICE SOBRE EL EMPERADOR MAGNENCIO

EMPERADOR JULIANO EL APÓSTATA


Alcanzó tal extremo de maldad que, si algún tipo de cruel castigo le había pasado desapercibido hasta entonces, lo inventa y, complacido, ofrece como espectáculo las desgracias de los pobres ciudadanos. Atando hombres vivos a un carro, ordena que sean llevados y arrastrados por los aurigas, presidiendo él mismo y contemplando estos hechos.

EMPERADOR MAGNENCIO