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sábado, 5 de septiembre de 2020

CÉSAR DICE SOBRE EL LIDERAZGO DEL EJÉRCITO



(...)  ...de pronto me vi frente a una situación que no esperaba y frente a la cual, según confío, nunca me volveré a encontrar. Logré vencerla en parte, creo, a causa de mi larga experiencia en la política, que me había enseñado que la gente agrupada está la mayoría de las veces fuera del alcance de toda razón. Un rumor no confirmado, una falsa insinuación, una promesa que nunca se cumple, puede, al suscitar una clase especial de emoción fácilmente comunicable, privar hasta a las personas inteligentes de la capacidad para considerar una situación o proposición por sus propios méritos. Entonces no existe ninguna razón capaz de hacerles recobrar el sentido, sino sólo una apariencia de razón, dirigida a impedir una persuasión lógica, que puede sustituir una emoción por otra. Por regla general, la estructura y la disciplina de un ejército constituyen barreras eficaces a estos estallidos de irresponsables sentimientos, tan comunes en los civiles cuando se hallan reunidos en multitud. Pero cuando, por cualquier causa, un ejército pierde su cohesión interna, cuando los soldados comienzan a pensar como si fueran civiles, entonces la situación puede llegar a ser mucho peor de lo que solemos encontrar en el foro. En las Galias recordé muy bien en aquellos momentos lo que Clodio me dijo sobre el ejército de su cuñado Lúculo, en cuya desintegración el propio Clodio desempeñó un importante y deshonroso papel. Lúculo era uno de los mejores generales que tuvimos. En mi juventud siempre lo atacaba porque había sido amigo de Sila y podía convertirse en enemigo mío; pero aun así no podía dejar de reconocer su genio militar. Conquistó el este más rápidamente y con menos tropas que Pompeyo. Y en un momento que debería haber sido la culminación de sus victoriosos avances, los soldados se le sublevaron. Me complace pensar que mi propia acción en Roma contra Lúculo, que emprendí por razones puramente políticas, no tuvo efecto alguno en el hecho de que desertaran tan desdichadamente las tropas de aquel gran general. Sin embargo, ha de reconocerse que Lúculo, a pesar de su grandísima habilidad, no merecía la devoción de los soldados. No existía el menor lazo entre él y sus hombres. Lúculo era -como habría dicho Mario- un aristócrata; y no era -en el sentido que yo doy a la palabra- un dios.




martes, 31 de diciembre de 2019

EL CÓNSUL QUINTO FUFIO CALENO


Quinto Fufio Caleno ( Quinto Quinto Fufius Q. f. C. Calenus ; ... - Alpes , 41 aC ) fue un político romano y militar .
 
En el 61 a. C. era un tribuno de la plebe y logró adquirir a Publio Clodio Pulcro , quien había profanado los ritos de la Bona Dea y más tarde fue acusado por Cicerón .
 
Así que como juez participó en el 59 aC para Julio César . Según Dión Casio, aprobó una ley que en realidad permitía que los jurados fueran controlados.
 
En el 51 aC luchó en la Galia como legado de César.
 
Hizo lo mismo en la guerra contra Pompeyo y en España en el 49 aC.
 
A su regreso de España perdió parte de la flota que se le encomendó y sometió parte de Grecia, pero no participó en la batalla de Farsalia.
 
Tomó parte en la guerra de Alejandría.
 
En el 47 aC fue elegido cónsul gracias a la influencia de César . Después de la muerte de César, se alineará con los triunviros y luego se unirá a Marco Antonio , cuando rompió con Octavio .
 
Era un oponente de Cicerón , quien lo odiaba. En el 43 a. C. se opuso ante el Senado a la propuesta de Cicerón sobre iniciar una guerra contra Marco Antonio.
 
Murió en el 41 a . C. , mientras estaba al pie de los Alpes con sus tropas, listo para marchar contra Octavio. El hijo, que tomó su lugar, en lugar de eso, puso las tropas contra Marco Antonio al lado del sobrino de Cesar.

jueves, 26 de diciembre de 2019

EL CÓNSUL QUINTO MARCIO REX


Quinto Marcio Rex (en latín, Quintus Marcius Q. f. Rex) fue un político y militar romano del siglo I a. C.
 
Probablemente era nieto de Quinto Marcio Rex, cónsul en el 118 a. C. Estuvo casado con la hermana mayor de Clodio.
 
Obtuvo el cargo de cónsul junto a Lucio Cecilio Metelo en 68 a. C. Cecilio Metelo murió nada más obtener el cargo y no fue reemplazado. Los Fasti lo señalan con la observación solus consulatum gessit.


Fue procónsul en Cilicia al año siguiente. Durante su ejercicio, presionado por su cuñado Clodio, no prestó ayuda a Lucio Licinio Lúculo, lo que molestó a este último. Fue relevado de su provincia en 66 a. C. cumpliendo con la Ley Manilia, que otorgaba el mando de las provincias orientales a Pompeyo.


Se le denegó el triunfo que solicitó a su regreso. Aun así permaneció acampado en las afueras de la ciudad y todavía estaba allí cuando estalló la conspiración de Catilina en el año 63 a. C. Fue enviado por el Senado a Faesulas para vigilar los movimientos de Cayo Manlio, uno de los generales de Catilina. A pesar de la propuesta de paz que Manlio envió a Marcio, este no escucharía sus ofertas si antes no entregaba sus armas en rendición.

 

Murió en 61 a. C. sin dejar nada en herencia a su cuñado Clodio, como él esperaba.