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martes, 21 de abril de 2020

TITO DICE SOBRE SUS LEGIONES




El soldado raso trataba de complacer a su decurión, el decurión a su centurión, el centurión a su tribuno; los tribunos buscaban las alabanzas de los generales, y los generales el reconocimiento del emperador. Por eso son tan eficaces, rápidas y excelentes en comparación con los ejércitos de otras naciones.


( Flavio Josefo )







jueves, 9 de abril de 2020

ABGARO V DE EDESA, EL REY QUE ESCRIBIÓ A JESUCRISTO



Abgar o Abgaro V de Edesa (árabe: أبجر الخامس أوكاما, transcrito como ʾAḇgar al-kḤəmiš ʾUkkāmā; siríaco: ܐܒܓܪ ܚܡܝܫܝܐ ܐܘܟܡܐ, transcrito como ʾAḇgar Ḥəmišāyā ʾUkkāmā; armenio: Աբգար Ե Եդեսացի, transcrito como Abgar Hingerord Yedesatsi; griego: Ἄβγαρος, transcrito como Abgaros) fue un gobernante del Reino de Osroena, que tuvo su capital en Edesa. Reinó entre los años 4 y el 7 a. C. y, posteriormente, volvió a reinar desde el año 13 hasta hacia el 40 d. C. Era de origen nabateo​ o, según Moisés de Corene, parto de la dinastía arsácida.

 

Según Eusebio de Cesárea, del siglo IV, Abgaro mandó a un mensajero a Jesús para pedirle que le curase de una enfermedad y este le respondió que le sanaría posteriormente. Según esa historia, tras la Ascensión, el apóstol Tomás mandó al discípulo Tadeo de Edesa, que lo sanó y lo convirtió al cristianismo. Según el texto titulado Doctrina de Addai, del siglo V, el mensajero se llamaba Hannán y este le entregó al rey un retrato de Jesús, conocido como el Mandylion.

 

Abgaro V llegó al poder en el año 4 a.C. . La familia real de Osroena era de origen nabateo (árabe)​ y él fue llamado "rey de los árabes" por Tácito.​ Se convirtió en vasallo de Roma. Perdió el trono en el año 7 d.C. y lo recuperó cinco años después.

 

El historiador armenio Moisés de Corene (ca. 410–490s d.C.) dijo que la esposa principal de Abgaro V había sido Helena de Adiabene, que anteriormente había sido esposa de Monobaz I de Adiabene, y que los reinos de Adiabene y de Edesa estaban vinculados de algún modo.

 

La primera esposa de Abgaro, que se llamaba Helena fue a Jerusalén en tiempos de Claudio, durante la hambruna que Agabus había predicho; con todos sus tesoros ella compró en Egipto una gran cantidad de grano, que distribuyó entre los pobres, un hecho que Josefo testifica. La tumba de Helena, una verdaderamente notable, todavía se ve frente a la puerta de Jerusalén.​

 

Flavio Josefo dice que Helena fue esposa y hermana de Monobaz I. ​ Posteriormente, se habría casado en segundas nupcias con Abgaro V.

 

No obstante, el historiador Robert Eisenman sugirió que Helena fue hermana y esposa de Abgaro V y que este le entregó tierras en Adiabene.​ El profesor Eisenman dice que el rey Abgaro V es también la persona llamada Ágabo que aparece en los Hechos de los Apóstoles 11:27-30, donde se menciona la hambruna donde estuvo Helena. Eisenman también dice que la Antioquía de Orontes bíblica es Antioquía de Edesa y que san Pablo y Bernabé fueron a Edesa.​

 

Eusebio de Cesárea, en su obra Historia de la Iglesia, realizada en el siglo IV, informó de que en los archivos de Edesa había una copia de una carta de Abgar a Jesús y otra con la respuesta.​ Según esta historia, fue convertido al cristianismo por Tadeo de Edesa, uno de los setenta discípulos nombrados por Jesús. ​

 

Según el texto fechado en el siglo V y titulado Doctrina de Addai, siendo Addai el equivalente sirio de Tadeo, el rey Abgaro envió como mensajero a su archivero y pintor Hannán (o Ananías).​ Según la Doctrina de Addai Jesús no escribió ninguna carta, sino que Hannán se encargó de trasmitir la respuesta, probablemente por escrito, al rey en el año 32.​

 

La carta del rey Abgaro V dice:

Abgaro Ukkâmâ, príncipe de Edesa, a Jesús el Salvador bueno que ha aparecido en Jerusalén. Salud.
He tenido noticia de actividades tuyas y de las curaciones que realizas sin medicinas ni hierbas. Pues, según cuentan, devuelves la vista a los ciegos, haces andar a los cojos, limpias a los leprosos, expulsas a los espíritus inmundos y a los demonios, sanas a los atormentados por largas enfermedades y resucitas a los muertos.
Después de escuchar todas estas noticias acerca de ti, se me ha ocurrido que es por una de estas dos cosas: o porque tú eres Dios, que has bajado del Cielo y realizas estas cosas, o eres Hijo de Dios y por eso las haces. Por esa razón, pues, te he escrito rogándote que te tomes la molestia de venir hasta mí para curarme de la enfermedad que me aflije.
Pues yo también he oído decir que los judíos murmuran contra ti y pretenden hacerte mal. Yo tengo una ciudad muy pequeña, pero digna, que es suficiente para los dos.

 

La carta de Jesús dice:

Abgaro, eres dichoso por haber creído en mí sin haberme visto. Pues de mí está escrito que los que me hayan visto no creerán en mi, para que aquellos que no me hayan visto crean y vivan.
Y sobre lo que me has escrito pidiéndome que vaya hasta ti, es preciso que cumpla aquí todas aquellas cosas por las que fui enviado. Entonces subiré de nuevo al lado del que me envió.
Pero cuando sea elevado al Cielo, te enviaré a uno de mis discípulos para que cure tu enfermedad y os otorgue la vida a ti y a los tuyos.

 

Eusebio de Cesarea dice que, tras la ascensión, el apóstol Tomás envió a Tadeo a Edesa para curar al rey Abgaro. En la ciudad, habitó en casa de Tobías, hijo de Tobías, y realizó varias sanaciones. Cuando el rey escuchó hablar de Tadeo supo que se trataba de la persona que le había enviado Jesús. Abgaro se encontró con Tobías y le dijo que le enviase a su casa a aquel discípulo, a lo que Tadeo respondió había venido realizando sanaciones por él y acudió a encontrarse con el monarca. Tras encontrarse con el rey, le dio un discurso sobre la fe cristiana y, posteriormente, le sanó de su enfermedad. Tras esto, Tadeo sanó a otros ciudadanos.​

 

Egeria, del siglo IV, habló de esta carta en sus escritos sobre su peregrinación a Edesa. Ella leyó la carta durante su estancia y dijo que las copias que había en la ciudad eran más completas que las que había en su lugar de procedencia.

 

El académico Bart D. Ehrman, sin embargo, menciona evidencias de Han Drijvers y otros autores según las cuales toda esta correspondencia habría sido realizada en el siglo III por los cristianos ortodoxos "para una polémica antimaniquea", y argumenta que es totalmente falsa.

 

Además de la importancia que ha tenido como texto apócrifo, la correspondencia del rey Abgar se ha utilizado en algunas liturgias en ocasiones. Esta correspondencia se conmemora en la liturgia siríacas durante la Cuaresma. La liturgia celta parece haberle dado cierta importancia; el Liber Hymnorum, un manuscrito conservado en el Trinity College de Dublín (E. 4, 2), tiene dos peticiones con líneas de la carta a Abgar. Incluso es posible que esta carta, seguida de varias oraciones, haya sido parte de alguna liturgia menor en algunas iglesias católicas.​

 

En la Doctrina de Addai, fechada en el siglo V, se dice que Hannán (o Ananías), pintor y archivero del rey, hizo de mensajero y trajo de regreso a Edesa un retrato de Jesús, a quien había encontrado en la casa de Gamaliel. Este retrato se conservó en el palacio real.

 

La tradición cristiana también ha dicho que esta era una imagen realizada milagrosamente (aquiropoetas, "αχειροποίητα") y se ha vinculado con el Paño de la Verónica, que se habría hecho cuando una mujer le limpió el rostro a Jesús cuando iba camino del Calvario.​

 

También se ha argumentado que la imagen que llegó a Edesa desde Jerusalén era la Sábana Santa, que se encontraba doblada en cuatro, por lo que era conocida como tetradiplon.

 

El 15 de agosto del 944 la iglesia de Santa María de las Blanquernas de Constantinopla recibió las cartas y el Mandylion. Estas reliquias fueron llevadas posteriormente a la iglesia de la Virgen del Faro de la ciudad.​

 

El 24 de agosto de 2009 el Banco Central de Armenia introdujo un nuevo billete con un valor de 100.000 drames armenios. El billete tiene un retrato del rey Abgaro V y le describe como rey de la Mesopotamia Armenia. Aparece con un estandarte real con una imagen de Jesús, conocido como Mandylion. El reverso del billete presenta al discípulo cristiano Tadeo de Edesa entregando la imagen de Jesús al rey Abgar V.


miércoles, 8 de abril de 2020

POMPEYO PENETRA EN EL TEMPLO DE JERUSALÉN


De los judíos cayeron doce mil, pero de los romanos muy pocos... y no se cometieron daños insignificantes en el templo en sí, que, en épocas anteriores, habían sido inaccesible, y visto por nadie; pues Pompeyo entró, y no pocos de aquellos que estaban con él fueron también, y vieron lo que era ilícito que viera cualquier otro hombre distinto a los sumos sacerdotes. En aquel templo estaban la mesa dorada, el sagrado candelabro, y los recipientes para libaciones, y una gran cantidad de especias; y además de estos había tesoros, dos mil talentos de dinero sagrado: pero Pompeyo no tocó nada de todo esto, debido a su consideración hacia la religión; y en este punto también actuó de una manera que era merecedora de su virtud. Al día siguiente dio la orden a aquellos que estaban a cargo del templo que lo limpiaran y que llevasen las ofrendas que la ley exigía a Dios; y restauró el sumo sacerdocio de Hircano, tanto porque le había resultado útil en otros aspectos, y porque dificultó que los judíos del país dieran ayuda a Aristóbulo en su guerra contra él.
 ( Flavio Josefo )




sábado, 28 de marzo de 2020

DISTURBIOS DE JERUSALÉN


 
Los Disturbios de Jerusalén  se refieren a los disturbios masivos en el centro de la provincia romana de Judea, que se convirtieron en el catalizador de la gran revuelta judía.
 
De acuerdo con Josefo, la violencia del año 66 d. C. comenzó inicialmente en Cesarea, provocada por los griegos de cierta casa de comerciantes que sacrificaron aves frente a una sinagoga local. La guarnición romana no intervino y, por lo tanto, las antiguas tensiones religiosas entre los helenísticos y los judíos helenizados, por un lado, y los judíos ortodoxos, por otro lado, tuvieron una espiral ascendente de violencia. En reacción, el hijo del Sumo Sacerdote del templo judío, Eliezer ben Hanania, hizo cesar las oraciones y sacrificios por el emperador romano. Las protestas por los impuestos se sumaron a la lista de agravios y ataques aleatorios de ciudadanos romanos y percibidos «traidores» acaecidos en Jerusalén. El templo judío fue entonces ocupado por las tropas romanas a órdenes del gobernador romano Gesio Floro (Gessius Florus), quien retiró diecisiete talentos del tesoro del Templo, alegando que el dinero era para el emperador.

 
Josefo atribuye a Gesio Floro una buena parte de la responsabilidad en el desencadenamiento del conflicto, junto con el radicalismo zelote, mantenido y alentado a partir del rechazo al censo confeccionado en época de Publio Sulpicio Quirinio.
 
Josefo hace alusiones constantes a un tipo de procurador nefasto, inculpándolo gravemente en el desencadenamiento de una crisis irreversible que, en buena medida, parece buscada a propósito por él mismo. De Gesio Floro —destaca Josefo— que si el procurador Albino, su predecesor en el cargo, era un corrupto por sus frecuentes robos y extorsiones [F.J., Bell Iud., II, 272-276], Floro lo fue aún peor, pues ya no guardó disimulo alguno y todo lo hacía descarada y cruelmente y, lo que era aún más grave, «planeaba la guerra», buscando de forma consciente la sublevación, para tapar y desviar sus iniquidades ante su máximo superior, el emperador [F.J., Bell Iud., II, 282-283]. Buscando «encender la guerra» ordena extraer diecisiete talentos del tesoro de Templo [F.J. Bell Iud., II, 293-294] y al estallar el conflicto, siempre latente entre la población greco-siria y judía de Cesarea Marítima, —para Josefo uno de los detonantes que lleva al «comienzo de la guerra»— [F.J. Bell Iud., II, 284], no parece que el procurador haga nada para encauzar el problema, sino todo lo contrario [F.J. Bell Iud., II, 287-288]. Se comporta de un modo abusivo incitando a la población judía en la capital, Jerusalén, al frente de una cohorte de infantería y de un destacamento de caballería [F.J. Bell Iud., II, 295-296], provocando una masacre (¿3.600 muertos?) [F.J., Bell Iud., II, 307] y haciendo que la tropa romana actúe «con una crueldad hasta entonces desconocida» [F.J. Bell Iud., II, 308].

 
En respuesta a esta acción, la ciudad cayó en los disturbios y parte de la población judía comenzó a burlarse abiertamente de Floro pasando una cesta alrededor para recoger el dinero como si Floro fuera pobre. Floro reaccionó a los disturbios mediante el envío de soldados a Jerusalén el día siguiente para allanar la ciudad y detener a varios de sus líderes, quienes más tarde fueron azotados y crucificados, a pesar de que muchos de ellos eran ciudadanos romanos.

 
Inmediatamente, las facciones nacionalistas de Judea indignadas tomaron las armas y la guarnición militar romana de Jerusalén fue arrasada rápidamente por los rebeldes. En septiembre de 66, los romanos en Jerusalén se rindieron y fueron linchados. Mientras tanto, los habitantes griegos de la capital de Judea, Cesarea, atacaron a sus vecinos judíos; los judíos respondieron del mismo modo, expulsando a muchos griegos de Judea, Galilea y los Altos del Golán. Temiendo lo peor, el rey pro-romano Agripa II y su hermana Berenice huyeron de Jerusalén a Galilea. Las milicias de Judea expulsaron posteriormente a los ciudadanos y funcionarios pro-romanos de Judea, limpiando el país de todos los símbolos romanos.




viernes, 27 de marzo de 2020

FLAVIO JOSEFO DICE SOBRE LOS ROMANOS


Los romanos son invencibles. Son los amos del mundo y someter grandes naciones es algo habitual para ellos. Las naciones dentro del Imperio que tratan de liberarse del yugo de Roma ya no pueden demostrar con esto un amor por la libertad, sino un enfermizo deseo de morir.






martes, 3 de marzo de 2020

DISCURSO DEL REY HERODES AGRIPA EN EL AÑO 66, POR FLAVIO JOSEFO


Nuestros antepasados y sus reyes, siendo en dineros, cuerpos y ánimos, mucho más poderosos y valerosos que vosotros, no pudieron resistir a una pequeña parte del poder y fuerza de los romanos; y vosotros, que habéis recibido esta obediencia y sujeción, casi como herencia, y sois en todas las cosas menores y para menos que fueron los que primero les obedecieron, ¿pensáis poder resistir contra todo el imperio romano?.
 
Los atenienses, que por la libertad de la gente griega dieron en otro tiempo fuego a su propia patria, y persiguieron muy gloriosamente, cerca de Salamina la pequeña, a Jerjes, rey soberbísimo, huyendo con una nao, el cual por las tierras navegaba, y caminaba por los mares, cuya flota y armada a gran pena cabía en la anchura de la mar, y tenía un ejército mayor que toda Europa; los atenienses, que resistieron a tantas riquezas de Asia, ahora sirven a los romanos y les son sujetos, y aquella real ciudad de Grecia es ahora administrada por regidores romanos. Los lacedemonios también, después de tantas victorias habidas en Termópilas y Platea, y después de haber Agesilao descubierto y señoreado toda el Asia, honran y reconocen a los romanos por señores. Los macedonios, que aun les parece tener delante a Filipo y a Alejandro, prometiéndoles el imperio de todo el mundo, sufren la gran mudanza de las cosas y adoran ahora aquéllos, a los cuales la fortuna se pasó y tanto favorece.
 
Otras muchas gentes hay que, siendo mucho mayores y confiadas en mayor fuerza para conservar su libertad, las vemos todavía ahora reconocer y se sujetan en todo a los romanos; ¿y vosotros solos os afrentáis y no queréis estar sujetos a los romanos, cuya potencia veis cuánto domina?. ¿En qué ejércitos o en qué armas os confiáis?. ¿A dónde tenéis la flota y armada que pueda discurrir por el mar de los romanos?. ¿A dónde están los tesoros que puedan bastar para tan grandes gastos?. ¿Por ventura pensáis que movéis guerras contra los árabes o egipcios?. ¿No consideráis la potencia del imperio romano?. ¿No miráis para cuán poco basta vuestra fuerza?. ¿No sabéis que muchas veces vuestros propios vecinos os han vencido y preso en vuestra ciudad?.
 
Mas la virtud y poder invencible de los romanos pasa por todo el mundo, y aun algo más han buscado de lo contenido en este mundo, porque no les basta a la parte del Oriente tener todo el Eufrates, ni a la de Septentrión el Istro o Danubio, ni les faltan por escudriñar los desiertos de Libia hacia el Mediodía, ni Gades al Occidente; mas aun además del océano buscaron otro mundo y vinieron hasta las Bretañas, que es Inglaterra, tierras antes no descubiertas ni conocidas, y allá pasaron su ejército. Pues qué, ¿sois vosotros más ricos que los galos, más fuertes que los germanos y más prudentes y sabios que los griegos.  ¿Sois por ventura más que todos los del mundo?.  ¿Pues qué confianza os levanta contra los romanos? .